Casa de Cultura fundada por colombiana promueve América Latina en la UE

Maison de l’Amerique Latine (Casa de América Latina) en Estrasburgo (Francia) reúne a latinos y europeos en sus actividades culturales, que incluyen saraos, exposiciones y clases de español

Por Victória Brotto
En Estrasburgo (Francia)
Traducción de María Villarreal
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“Esta es mi forma de mantener un pie aquí y otro allá”. Es lo que dice Lígia Vásquez, 62, al frente del número 7 de la Rue de la Curse, en Estrasburgo (Francia), donde funciona la “Maison de l’Amerique Latine” (Casa de América Latina, en traducción libre del francés.

Directora de la institución, Lígia enciende un cigarrillo, se dirige hacia la ventana y explica, desde su español colombiano, el porqué abrir un centro de cultura latina en una de las capitales de la Unión Europea, en el corazón de la región francesa de Alsacia. “¿Por qué? Para estar siempre en casa”.

Lígia salió de Colombia cuando tenía 33 años y, bajo el estatus de refugiada política, escogió Estrasburgo para vivir. “¿Qué es lo que yo sabía? Que Estrasburgo tenía una bella catedral y que estaba en la frontera con Alemania. Solamente eso” dice la directora riéndose con una inconfundible risa latina.

La Casa de América Latina fue fundada en 1995 por Lígia y hoy funciona como un centro difusor de la cultura latina – y también de encuentro de la comunidad latina en la ciudad francesa. Con 50 miembros por año, además de visitantes esporádicos, muchos chilenos, colombianos, argentinos, brasileños y uruguayos se encuentran en los saraos, conciertos y exposiciones que la casa ofrece. Y no únicamente los latinos, sino también franceses y alemanes. “Funcionamos como un centro de integración de la comunidad latina y de la casa cultural sobre nuestra cultura” dice la directora. La tasa para hacerse miembro es de 30 euros anuales.

“Al principio, el objetivo era reunir informaciones de lo que sucedía en América Latina y pasarlas para las personas. Al comienzo, vimos que había una inmensa comunidad latina que no sabía lo que pasaba en sus países” explica Ligia. “Para que tengas una idea, antes de internet, tú encomendabas el periódico del día domingo y el periódico solo llegaba el domingo siguiente”.

Hoy, después de internet y con el fin de las dictaduras latinas -factor que politizó y unió a la comunidad latina en el exterior según Ligia-, la casa decidió cambiar un poco de tono. La Casa hoy ofrece clases de español básico, intermedio y avanzado con profesores con “acento latino” porque muchos no quieren el español de España. “La mayoría de los alumnos son estudiantes y profesionales que necesitan el español para sus actividades o personas que se casaron con latinoamericanos y quieren aprender la lengua” explica Ligia. El curso cuesta 360 euros al mes con 45 horas de clases anuales. MigraMundo preguntó si la casa también ofrecía portugués. “Lo tuvimos hace tiempo, pero no hubo adhesión” respondió la directora.

Además de las clases, la casa también ofrece: talleres de escritura de francés, el “atelier d’écriture en français”, por 30 euros anuales (o 15 euros para estudiantes); un sarao de cuentos latinoamericanos, el llamado “Festival International de Conteurs – de bouche à oreille et de boca en boca”; y una pequeña y respetable biblioteca, la Biblioteca Juan Rulfo, con autores de la más alta literatura latinoamericana en tres lenguas: español, portugués y francés.

En el local también funciona una pequeña cafetería, el llamado “Café Libro”, donde el visitante puede tomar un café, probar algunas especialidades latinas, y los días viernes, por 10 euros, degustar un almuerzo completo de uno de los países de América Latina. “Los viernes son los días en los que innovamos en el menú” dice Ligia. El día en que MigraMundo visitó la Casa, había empanadas argentinas de carne recién hechas.

La Biblioteca

Una vez que el visitante entra en el local, siete estantes de libros dividen el espacio con algunos cuadros de exposición temporal del pintor peruano Carlos Albán Herrera y con las sillas y mesas del Café. Podría ser solamente una pequeña biblioteca al servicio de cualquier cliente que quisiera tomar un café o pasar el tiempo con un libro, pero no lo es. Gabriel García Márquez, Jorge Amado, Eduardo Galeano, Machado de Assis, Zélia Gattai, Rubem Fonseca, Francisco García Pavón, Federico García Lorca y Carlos Fuentes son solo algunos de los nombres que la Biblioteca posee en su catálogo.

También hay ediciones antiguas de autores raros como la brasileña Zélia Gattai que destacan en los estantes y en portugués de Brasil. Allí, el visitante también encuentra a Machado de Assis en portugués, francés y español. También aparece Galeano en español y en otras decenas de ediciones en francés. Un manantial para cualquier migrante latino que quiera, como Ligia “tener un pie aquí y otro allá” o un manantial para cualquier persona que quiera saber de lo que América Latina está hecha.

“Sabes” dice Ligia al final de la conversación, “tal vez sea por eso que yo logré vivir fuera de Colombia, por haber creado un espacio como este”. La reportera le preguntó a Ligia si ella ya regresó a Colombia desde su fuga; “Ya, pero sentí miedo, ya no es lo mismo”, dice. “Aquí es donde yo encontré el modo de continuar siendo latina”.

Eran casi las 20h cuando la reportera se despidió de Ligia. “Vuelvan mañana para un concierto que tendremos aquí con un músico francés genial”, dice Ligia. “No logro acordarme del nombre del chico ahora, pero él es genial”. Viajó por toda Europa del Este y en su repertorio musical cuenta su viaje”, dice Ligia en la despedida, dándome la mano -un hábito típicamente francés- junto a un caluroso gracias.