Sin nombrar a los migrantes, los medios de comunicación contribuyen más a un entorno hostil que las noticias falsas”, dice el investigador

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Nameless, jobless and genderless, migrants are told in a deshumanised way by stream media. Crédito: ACNUR

Myria Georgiou, directora del Centro de Comunicación y Medios de Comunicación de la Escuela de Economía de Londres, descubrió en un estudio de 1.200 informes europeos publicados en 2015 que los migrantes rara vez estaban representados por nombre, género o profesión

Por Victória Brotto
Traducción Natália Valverde Jatobá
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“¿Por qué tenemos que seguir discutiendo cómo cambiar la percepción de la gente sobre los migrantes que llegan si hoy en día las organizaciones que se ocupan del tema están mucho más desarrolladas que hace décadas?”. La provocación es de Myria Georgiou, profesora y directora del Centro de Comunicación y Medios de Comunicación de la London School of Economics, en el puesto 49 del ranking mundial de universidades, durante una conferencia promovida por la Comisión de Cooperación Internacional y Desarrollo de la Unión Europea. 

El evento, celebrado en Estrasburgo (Francia), atrajo a más de 500 personas, entre las que se encontraban el informe de MigraMundo y otros equipos periodísticos, así como agentes humanitarios de todo el mundo.

Llega en un momento en que el Reino Unido, donde enseña Georgiou, así como la Unión Europea, han visto llegar a sus fronteras un importante flujo de migrantes, más recientemente en el Canal de la Mancha desde principios de este año. El objetivo de la actividad, según la Comisión, era “reflexionar sobre la forma de elaborar proyectos sobre la migración para contrarrestar las historias negativas sobre los migrantes”.

“¿Pero por qué tenemos que seguir discutiendo el mismo tema?”, insistió, retóricamente, Georgiou, que nació en Grecia.

Myria Georgiou habla de cómo tener un impacto positivo al hablar de la migración en un evento promovido por la Unión Europea.

Ambiente hostil

Según el experto, después de analizar 1.200 artículos publicados por los principales medios de comunicación europeos en 2015, año de intensa corriente migratoria hacia el continente, se constató que el entorno del continente es hostil a los migrantes. Y no sólo al surgimiento del populismo en las entrañas de Europa, sino también al hecho de que los principales medios de comunicación desinforman sobre la migración y que, por otra parte, los tabloides difunden las “noticias falsas”. 

Sin embargo, contrariamente a lo que se imagina, el estudio señala que el impacto en la opinión negativa de los ciudadanos europeos sobre el tema se debe mucho más a los grandes medios de comunicación, que desinforman, que al periodismo sensacionalista, que difunde noticias falsas o distorsionadas.

Eso es porque, según Georgiou, la mala información no aporta el elemento principal para comprender el fenómeno de la migración: el factor humano. 

“Lo que identificamos en el 74% de las historias es que, cuando estaban representados, los migrantes no tenían nombre, ni género, ni trabajo”, dice. “Lo que vemos es una deshumanización del migrante, se hace cada vez más difícil identificarlo como ser humano, por lo que tendremos dificultades para simpatizar con él”, resume el investigador.

Otro elemento identificado en el proceso de “desinformación” es la ausencia casi total de la voz del migrante. “Sólo el 15% de los 1200 sujetos contenían trazos migratorios”. El profesor añade que no escuchar al migrante ayuda a deslegitimar su voz.

“Lo que identificamos en el 74% de las historias es que, cuando estaban representados, los migrantes no tenían nombre, ni género, ni trabajo.”

En cambio, la investigación reveló que la mayoría de los periódicos escuchaban a expertos y autoridades políticas europeas, “personas que saben muy poco sobre la experiencia de la migración en sí, que nunca han vivido lo que vive esa población, lo que vive un solicitante de asilo, por ejemplo”.

Así pues, cuando los medios de comunicación principales no escuchan al migrante, dejan de transmitir a sus lectores la experiencia de la migración y dejan de llevarla a lo que Georgiou denominó el “nivel humano de la experiencia”.

“Lo que se dice sobre la migración es algo muy académico o politizado, lejos del nivel de experiencia, lo que hace difícil que el lector se muestre solidario con la persona migrante”.

Darle voz a los migrantes y difundir historias positivas sobre ellos mejoraría la percepción de la población local sobre la migración, dice un experto en eventos con una audiencia de 500 personas.

Poca calidad periodística

Otro elemento identificado fue el tratamiento recurrente de los migrantes como “vulnerables”. “Si uno se refiere constantemente a ellos como vulnerables, trayendo raramente historias positivas sobre tal población, se envía el mensaje de que tales personas sólo merecen ser mencionadas porque son de alguna manera inferiores a nosotros”, explicó.

Pero, según el investigador, los grandes medios de comunicación no informan mal porque sean hostiles al migrante, sino porque estarían “condicionados a un entorno digital en el que los periodistas necesitan publicar rápidamente, lo que perjudica la calidad del material”.

El impacto de este deficiente material periodístico, que deshumaniza a los migrantes, fue clasificado como “fuerte e importante” por la profesora. Ella citó datos de la fundación francesa para la investigación de Ipsos, que muestran las percepciones infladas negativamente de la población en los países de acogida de migrantes.

Una de las principales conclusiones de la encuesta fue que en la mayoría de los países de América del Sur, las poblaciones pensaban que tenían un 30% más de migrantes en sus territorios de lo que realmente tenían.

En países europeos como España, Italia, Francia y Alemania, la población afirmaba tener 19%, 18% y 15% (respectivamente) más solicitantes de asilo en sus respectivos territorios nacionales de los que realmente tenía.  En Brasil, la sociedad indicó una cifra 30% más alta que la realidad. Cuando se le preguntó sobre la presencia de los musulmanes, la población europea tuvo una opinión inflada en 15%.

Los tabloides británicos llaman a la llegada de inmigrantes a través del Canal de la Mancha una “crisis”, lo que hace que el ambiente sea hostil al tema, dice el experto.

“Las frecuentes noticias falsas empobrecen el debate y relativizan temas importantes, que ahora se ven como una cuestión de opinión.”

Notícias falsas

Aunque no son tan influyentes como los medios de comunicación tradicionales, según el profesor, los tabloides sensacionalistas también contribuyen a relativizar cuestiones como los derechos humanos y la justicia social.

“Las frecuentes noticias falsas empobrecen el debate y relativizan temas importantes, que ahora se ven como una cuestión de opinión”.

Según Georgiou, esta relativización de todo es considerada cada vez más como algo normal por todos, incluso por la parte más moderada de la población y los agentes políticos, que son responsables de pensar en las políticas públicas y las leyes que rigen sus países. Este proceso es lo que ella llama “la poderosa dinámica de la desinformación”, en la que hay “muchas voces que compiten con la voz del migrante en un asunto que le conviene plenamente”.

Salidas

Además de señalar las lagunas en la cobertura de los medios de comunicación sobre la migración, el investigador de la LSE también indicó las vías que debían adoptarse para ayudar a invertir esta situación. Y también para “concienciar a la gente del peligro de la desinformación.

  • Tener en cuenta la opinión de la persona migrante en los informes;
  • Aumentar el diálogo entre las autoridades públicas y todos los tipos de medios de comunicación (tradicionales y alternativos);
  • Compartir de forma sencilla y didáctica los datos sobre la migración de la población;
  • Llevar el tema al “nivel humano, hablando a los humanos historias sobre otros humanos”.

“Sabemos que cambiar la percepción de la población sobre la migración es algo complejo porque es un tema delicado, pero es posible si cambiamos la forma en que hablamos de ello, si hacemos que las historias de los migrantes sean más humanas y reales, más cercanas al lector, si escuchamos a los migrantes, si no los tratamos sólo como personas vulnerables, si desarrollamos proyectos de acceso público a información pertinente y seria, y si creamos espacios de encuentro entre la población local y los migrantes”, concluye Georgiou.

“Without naming migrants, media contribute more to hostile environment than fake news,” says LSE professor

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