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quinta-feira, maio 7, 2026
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Beatriz Pereira, la predilecta de San Simón: Breve historia de la importancia de la cultura en el proceso migratorio

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Beatriz Pereira Campero, eleita a Preferida dos Caporales san Simón 2016. Crédito: Eduardo Schwartzberg

Por Eduardo Schwartzberg (texto y fotos)

Beatriz no puede contener las lágrimas cuando recuerda la primera vez que con trece años de edad bailó la danza del caporal en la fiesta de la virgen de Urkupiña en Bolivia, festividad folclórica que acontece en Quillacollo, ciudad del Departamento de Cochabamba. Cada año miles de visitantes llegan en el mes de agosto  para presenciar o bailar en devoción a la santa patrona.

“Cuando estaba bailando, vi algo que no había visto en mi vida, porque cuando te encuentras  entre un millón de bailarines, en medio de graderías  repletas de personas, ver a los espectadores sonriendo, aplaudiendo, ahí fue con toda aquella emoción que vi lo que es bailar, amar el folclore y la cultura, ahí fue donde mi examen fue dado, de ahí comencé a amar …cuando se acaba el recorrido  la gente va directo para la iglesia, todo el mundo se saca el sobrero y entra de rodillas es cuando todo cae encima de uno, entiende  que el esfuerzo de bailar durante seis horas o más no fue nada, en ese momento que ve a la virgen se sorprende por estar viva, por estar aquí , por cuidar de uno”

Bia, la predilecta 2016 de los Caporales San Simón. Crédito: Eduardo Schwartzberg
Bia, la predilecta 2016 de los Caporales San Simón.
Crédito: Eduardo Schwartzberg

Emocionada y ante la mirada de sus padres y hermana mayor (quienes también intentan contener las lágrimas) narra cada detalle de esta experiencia que marco su vida de manera importante, porque es a partir de ese instante que Bia (como la llaman con cariño) se apasionó desde el alma. Comprendió que la danza del caporal era más que una práctica y movimiento corporal, que significa identidad, devoción y vida.  Sintió más que nunca cuando entró de rodillas a la iglesia  a saludar a la Virgen, que Bolivia también corre por sus venas

Ese reconocimiento y amor por la cultura boliviana fue lo que demostró la noche del seis de junio pasado en el evento que los caporales San Simón filial São Paulo eligieron a su predilecta 2016. En el escenario, la precisión, carisma y prestancia con la que interpretaba cada paso de su coreografía, motivaron al jurado a que puntué  la mejor calificación para Bia. Con apenas 15 años y siendo la más joven de las participantes se coronó  como la ganadora y el público le brindó un merecido reconocimiento aplaudiendo de manera efusiva.

Franz Campero, padre de la nueva predilecta emocionado la abraza cuando ella desciende del escenario, inolvidable  instante que recordará toda su vida, como también recuerda cuando hace más de cuarenta años atrás, también emocionado  abrazaba a sus padres pero no como felicitación sino como despedida antes de subir al tren que lo llevaría a Brasil, donde forjó su destino y donde ya lo esperaban su esposa Ivanilde y sus dos hijas Amanda y Beatriz.

Dejó una posible carrera de futbolista profesional en el equipo emblemático de San José de la ciudad minera de Oruro para estudiar medicina en Natal, capital de Rio Grande del Norte, gracias a un convenio de intercambio cultural existente entre Bolivia y Brasil. Después de muchos años verá nuevamente al equipo de sus amores encabezado por un extraordinario jugador como fue el argentino José Daniel Valencia, empatar a un tanto con el grande São Paulo en el estadio Morunbi por la Copa Libertadores de América, tal vez alguna lágrima también se hizo presente aquella noche de 1992.

A família Pereira Campero, mais um exemplo das histórias criadas pelas migrações. Crédito: Eduardo Schwartzberg
A família Pereira Campero, mais um exemplo das histórias criadas pelas migrações.
Crédito: Eduardo Schwartzberg

Pero su pasión por la pelota no paró, por lo contrario fue una actividad deportiva que le sirvió para cosechar muchas amistades, entre ellas de otros bolivianos, la mayoría médicos que se formaron también en este país, el gigante de Sudamérica. Se reunían cada fin de semana, conformaron un equipo integrado por ex futbolistas profesionales y consiguieron varios campeonatos organizados por la comunidad boliviana. Después de los varios encuentros las familias confraternizaban  compartiendo la comida, música y danzas bolivianas.

La mejor profesora de portugués fue Ivanilde, su esposa a quien conoció en el primer trabajo que tuvo en la ciudad de São Paulo en 1985. En el hospital  ella era telefonista y en medio de palabras misturadas entre portugués y español creció una amistad que después se convirtió en una historia de amor que dura hasta ahora. Ivanilde indica que poco a poco le iba enseñando pero que ahora “fala muito bem

Amanda quien es la hija mayor de la familia anteriormente también fue elegida predilecta de San Simón, desde muy pequeña fue ella quien primero abrazo la cultura boliviana. Incentivada por su padre comenzó a aprender a bailar en el Ballet Folclórico Boliviano que dirige Hugo Villarroel, posteriormente  entraría a San Simón cuando Karina Miranda, Kathia Camacho, Kathia Modesta, Reginaldo Peredo, Claudia Camacho, Fernando Delgadillo, Fernando Montero Donitzete Benevides  fundaron la filial en São Paulo, el 22 de noviembre de 2007.

Caporales San Simón es toda una institución cultural que tiene filiales en varios países del mundo entre los más importantes Estados Unidos, Argentina, España y ahora Brasil, se constituye en una  diáspora cultural migratoria a través de la danza  y brinda la posibilidad como en el caso de Amanda y Beatriz de reafirmar su identidad  al vivir la experiencia de bailar en suelo boliviano.

Actualmente Beatriz se prepara para la elección en la cual todas las agrupaciones de danza boliviana que existen en São Paulo eligen a su única soberana en miras al principal evento folclórico que la comunidad boliviana celebra en el mes de agosto en conmemoración a las vírgenes de Copacaba y Urkupiña y a las fiestas patrias, evento que se realiza ya hace varios años en el Memorial de América Latina.

La breve historia de la Familia Pereira Campero es un ejemplo de esas historias extraordinarias resultado de una elección definitiva como la que tomó Franz, cuando con  veinte años decidió emigrar  en busca de un mejor destino dejando a sus padres, hermanos y amigos. Sin embargo, ahora rodeado de las tres hermosas mujeres que constituyen su familia, apasionadas además de su cultura, no tiene duda que su decisión fue la correcta.

 

 

Paredes porosas: Proteção fragmentada em face do deslocamento de migrantes no Brasil

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Sala de entrada de um edifício ocupado no centro da cidade de São Paulo. Crédito: Heike Drotbohm
Por Heike Drotbohm*
Tradução de Silvia Rodrigues Parrinha
Link original (em inglês) – acesse aqui

As populações móveis enfrentam muitas barreiras uma vez que chegam em um lugar novo. O abrigo, dimensão espacial do ‘refúgio’, encontra-se nas raízes do conceito do asilo. O abrigo como direito social deve muito à noção de hospitalidade e está intimamente conectado à dignidade humana de cada pessoa, independentemente do seu status de residência. Contudo, encontrar um lugar seguro não deixa de ser um desafio chave para a maioria dos refugiados e outros migrantes, especialmente durante a primeira fase após a sua chegada, quando lhes faltam os respectivos meios financeiros, contatos locais e conhecimentos do idioma para poder articular as suas necessidades mais básicas.

Vista de parte da cidade de São Paulo. Crédito: Heike Drotbohm
Vista de parte da cidade de São Paulo.
Crédito: Heike Drotbohm

Uma pesquisa antropológica foi realizada em São Paulo, megalópole em expansão e maior cidade do hemisfério ocidental, onde mais de doze milhões de pessoas lutam pelo ‘direito à cidade’. Atualmente, uma ampla camada da população brasileira não tem acesso à moradias acessíveis financeiramente e, por isso, moram nas áreas periféricas, em favelas ou em bairros abandonados no centro da cidade.

‘Não é tão difícil chegar ao Brasil. Foram os únicos que nos deram um visto. A viagem é segura, simplesmente pode se pegar um avião, contanto que você consiga comprar uma passagem. Mas depois… como continuar—isso ninguém lhe pode dizer. Há muitas pessoas, estão por todas as partes. Talvez você tenha a sorte de conhecer alguém, mas normalmente eles poderão acolher você só por uns dias. Depois de um tempo você vai voltar à rua. E as ruas deste país são perigosas, cara.’ (Homem do Iraque, 43 anos, viajando sozinho)

No Brasil, como na maioria de outros países latino-americanos, as realidades dos migrantes são moldadas por um paradoxo peculiar. Por um lado, o discurso público implica uma atitude excepcionalmente progressista com relação à migração e aos direitos dos migrantes. Particularmente, na assim chamada crise migratória contemporânea, o Brasil aceitou muito mais refugiados do que qualquer outro país da América Latina. Por outro, a execução de políticas migratórias permanece frequentemente contraditória e arbitrária. Os estrangeiros que conseguem receber um visto e ganhar o acesso ao território brasileiro, aprenderão cedo que as cidades estão especialmente superpovoadas, burocraticamente complicadas e muito caras.

Pátio da Missão Paz, em São Paulo. Crédito: Heike Drotbohm
Pátio da Missão Paz, em São Paulo.
Crédito: Heike Drotbohm

As organizações humanitárias, como por exemplo o ‘Centro de Referência para Refugiados’, organizado pela Caritas Arquidiocesana de São Paulo, ou como a Missão Scalabriniana Nossa Senhora da Paz, conhecida como ‘Missão Paz‘, oferecem, portanto, serviços importantes, tais como assistência jurídica, assistência psicológica, contato com possíveis empregadores e cursos de língua. Fornecer abrigo adequado, porém, continua a ser um desafio chave para estas instituições sociais.

‘Quando você está aqui sentado e está esperando, você ouve como os outros comparam os diferentes lugares para onde a Caritas pode mandar você. Alguns dos lugares são bons, em alguns lugares você pode ficar durante um tempo, às vezes inclusive até um ano! Você não tem que pagar, pode ficar até que você esteja estabelecido. Outros acolhem você só durante umas semanas. E então você arrisca de estar de novo rua. E, além disso, tem alguns lugares que dizem que são realmente horríveis. Aí você não deve ir definitivamente, mesmo se mandarem você para lá.’ (Mulher de Angola, 38 anos, viajando com duas crianças pequenas).

Esta mulher angolana aborda um problema que tem a sua origem nos números sempre crescentes de refugiados e migrantes que vieram a São Paulo desde o verão de 2015 e no simples fato que o espaço em abrigos públicos é limitado. Hoje em dia muitos tipos diferentes de organizações oferecem acomodação, mas cada um se orienta a um diferente tipo de clientela, dirigindo-se a tipos particulares de ‘perfis’ de necessidades.

Centro de Referência Especializado de Assistência Social. Crédito: Heike Drotbohm
Centro de Referência Especializado de Assistência Social. Crédito: Heike Drotbohm

A Prefeitura de São Paulo, por exemplo, oferece aproximadamente 10 mil leitos para pessoas em situação de rua. Os migrantes e os refugiados têm acesso a esses lugares, se eles se dirigirem a um dos centros que distribuem tais vagas todos os dias. A imagem 3 mostra uma tenda (termo não oficial para esse tipo de acomodação diária), um daqueles espaços públicos aos quais qualquer pessoa que precisa de um lugar seguro para passar a noite se pode dirigir. Contudo, quando os migrantes estão sentados e estão esperando a sua vaga junto com moradores da rua e usuários de crack, eles sentem-se contrariados e confrontados com tipos particulares de vulnerabilidade e exclusão urbana com a qual eles não se identificam. Essa tenda particular, localizada debaixo de uma ponte, não tem paredes, mas é cercada, oferecendo assim algo entre a rua aberta e desprotegida e um espaço de habitação fechado.

‘Depois de ter deixado a casa do meu amigo, eu tentei outros lugares, mas não deram certo. Acabei dormindo na rua. Depois de duas noites, me senti como um bicho. Roubaram tudo de mim. Até me espancaram. Então eu vim para esta tenda. Me mandaram para este lugar. Pensei que era um engano. Nunca me senti assim tão mal na minha vida. Pronto, já está, pensei, isto é uma história de terror.’ (Homem jovem da Guiné-Bissau, viajando sozinho)

Embora esses lugares públicos deveriam atender a ‘cada pessoa necessitada’, o esforço para lidar com as condições particulares dos migrantes demonstra ser um grande desafio para os funcionários públicos municipais, que ainda não têm – ou para os quais não é obrigatório que se tenha – uma sensibilidade especial para as necessidades dos migrantes.

‘Sempre tivemos alguns imigrantes. Mas eram sempre uma minoria. Agora é um terço ou até mais. Em alguns abrigos, os imigrantes são a maioria, eles ocupam todo o espaço. Isso causa problemas, como você pode imaginar. Tem muitos brasileiros pobres que precisam da nossa ajuda. De fato, a crise produz muitos pobres novos! Pode acontecer a todos. Não posso os deixar na rua. Esses imigrantes, alguns deles, pensam que são melhores do que os outros. Têm que aprender que eles agora também são moradores de rua. Eles simplesmente são.’ (Empregado que trabalha para a prefeitura de São Paulo num abrigo público para os sem-teto)

Morador de rua em São Paulo. Crédito: Heike Drotbohm
Morador de rua em São Paulo.
Crédito: Heike Drotbohm

Os migrantes são a maioria dos sem-teto em São Paulo, segundo um censo recente publicado pela Secretaria de Assistência e Desenvolvimento Social (SMADS) da Prefeitura de São Paulo, em abril 2016. Porém, nesse documento o termo migrante também se refere aos migrantes internos, ou seja, brasileiros que vieram a São Paulo de outras regiões.

Outros abrigos públicos, que acolhem tanto brasileiros como estrangeiros que precisam de um lugar para ficar, são organizados seguindo uma rotina diária rigorosa. O Arsenal da Esperança, que é gerido por uma pequena irmandade italiana, ligada à Igreja Católica, acolhe mais de mil homens – e somente homens – toda noite. Instalado numa antiga casa de hóspedes para imigrantes, que foi aberta em 1887 para acolher recém-chegados de países estrangeiros e nordestinos, o Arsenal continua atendendo ao perfil do clássico trabalhador migrante: homem, independente, capaz de circular na cidade e de procurar trabalho diariamente.

Um dos dormitórios no Arsenal da Esperança, em São Paulo. Crédito: Heike Drotbohm
Um dos dormitórios no Arsenal da Esperança, em São Paulo.
Crédito: Heike Drotbohm

‘Cheguei aqui com vários amigos que eu encontrei ao longo do caminho para o Brasil. Posso ficar aqui, enquanto estiver procurando um trabalho. Alguns ficam aqui muito tempo, alguns até mais do que um ano. Brasileiros e imigrantes. Mas só ficamos aqui durante a noite. Temos de nos levantar cedo, tomar o café da manhã e deixar o lugar por volta das sete de manhã. Durante o dia não temos acesso. Passamos o dia em qualquer lugar da cidade e voltamos na hora de jantar, por volta das seis. […] Conheço alguém cuja mulher e filhos ficam em outro lugar. Ele os visita de vez em quando.’ (Homem jovem do Afeganistão, viajando sozinho)

Enquanto para alguns o Arsenal é uma boa opção para cobrir um período de vulnerabilidade especial, outros buscam a independência para deixar o Arsenal o quanto antes.

‘Comparado com os brasileiros, os migrantes, em geral, não costumam ficar muito tempo. A maioria deles precisa ficar aqui só alguns meses. Encontram trabalho muito mais rápido do que os brasileiros, que costumam ter problemas graves, como problemas de saúde, de toxicodependência, etc. A situação dos migrantes é completamente diferente. De fato, muitos migrantes aprendem a compreender as suas próprias capacidades estando aqui.’ (Empregado do Arsenal da Esperança)

Para mulheres migrantes e refugiadas, a situação é muito mais exigente. Embora muitos abrigos acolham mulheres e outros acolham mulheres com crianças pequenas, as mulheres grávidas e as mulheres com crianças adolescentes têm mais dificuldades em encontrar acomodações. No primeiro caso, a sua vulnerabilidade especial, as suas necessidades médicas e a suposta duração da sua estadia só podem ser atendidas por um abrigo especial. No último caso, a indefinição sobre a categoria que representa a juventude é problemático.

‘Um menino pequeno é um menino, ele pode ficar com a mãe dele. Um menino maior de dez anos não pode ficar num dormitório. As outras mulheres vão se sentir incomodadas. E uma menina maior de sete, oito anos, viajando junto com o pai dela: onde a colocar? O corpo dela já começa a se desenvolver. Junto com os homens num dormitório de homens? Sozinha num dormitório de mulheres? Quem vai tomar conta dela quando o pai deixa o abrigo? Nós não podemos garantir a segurança dela.’ (Empregado da Casa do Migrante da Missão Paz, que acolhe homens e mulheres, mas não aceita adolescentes)

Em fevereiro de 2016, a situação dos abrigos que acolhem refugiadas e mulheres migrantes tornou-se complicada com a chegada repentina de muitas centenas de mulheres angolanas e congolesas, muitas delas grávidas ou viajando com crianças pequenas. Em poucos dias, as vagas disponíveis nos abrigos públicos esgotaram-se, criando assim uma situação de emergência para essas recém-chegadas que acabaram tendo que dormir na rua. A Prefeitura de São Paulo teve que reabrir um abrigo que havia sido fechado devido às suas condições inadequadas e à falta de higiene. O Viaduto Pedroso está situado dentro de um viaduto, que passa por cima de uma avenida e ao mesmo tempo é atravessada por outra.

O Viaduto Pedroso, com as pequenas janelas visíveis das quais entra (um pouco de) ar fresco. Crédito: Heike Drotbohm
O Viaduto Pedroso, com as pequenas janelas visíveis das quais entra (um pouco de) ar fresco.
Crédito: Heike Drotbohm

‘Quando nos trouxeram para cá, fiquei espantada. Estamos ficando doentes. O barulho… Os carros que vão por cima e por baixo da gente, esse ruído, o cheiro, tem ratazanas, baratas, não se pode usar o banheiro. É um desastre.’ (Mulher da República do Congo, 45 anos, viajando com três crianças)

Os empregados da Câmara Municipal tentaram calmar a situação. `Não sabemos por que estamos recebendo estes números de africanos assim de repente. São muitíssimas, e só mulheres, mulheres grávidas! É uma situação de emergência, fazemos o que podemos. Não vai demorar muito tempo para encontrar algo melhor’.Enquanto as mulheres estavam debaixo – ou, talvez mais precisamente, dentro – desta ponte, não se dirigiam a elas só alguns sem-teto, que reivindicavam esse espaço, mas também evangélicos, militantes políticos e membros de ONGs que queriam oferecer assessoria.

‘Estou tão cansada de todos esses “anjos”. Vêm e falam, mas afinal de contas não têm nada concreto para oferecer. A gente precisa só de um lugar onde possa ficar, onde a gente tenha o nosso espaço próprio, onde não temos que partilhar tudo com todos. Aqui, tudo está aberto. Você não tem nenhuma privacidade. Eu nunca dormi junto com tanta gente em um só quarto. O silêncio me faz falta.’ (Mulher de Angola, 23 anos, viajando com o seu filho)

Sala de entrada de um edifício ocupado no centro da cidade de São Paulo. Crédito: Heike Drotbohm
Sala de entrada de um edifício ocupado no centro da cidade de São Paulo.
Crédito: Heike Drotbohm

Em geral, encontrar um apartamento leva muito tempo, já que eles são excessivamente caros em São Paulo e muitas vezes exigem um fiador que seja cidadão brasileiro e que, além disso, seja proprietário de algum imóvel. A cidade enfrenta uma falta de habitação e perto de 1,2 milhão de paulistanos moram ou em favelas ou em cortiços. Nos últimos anos, São Paulo é o foco de ocupações de prédios, tanto por movimentos sociais estritamente organizados que ocupam e gerem estes prédios até os cortiços, improvisados por grupos menores. Embora esses movimentos levem frequentemente sem-teto nos seus nomes, muitos são organizados por militantes políticos, que não lutam somente por uma moradia decente e a revitalização do centro da cidade, mas também contra a pobreza e pelos direitos das mulheres, a igualdadw, etc.

Prédio ocupado com uma bandeira que mostra o acrônimo do movimento social. Crédito: Heike Drotbohm
Prédio ocupado com uma bandeira que mostra o acrônimo do movimento social. Crédito: Heike Drotbohm

A integração dos estrangeiros nestes prédios ocupados e nos respectivos movimentos sociais é um fenômeno muito recente. Para poder fazer parte, eles têm que seguir as seguintes regras. Têm que: dirigir-se ao líder da comissão organizadora, apresentar-se durante uma reunião coletiva durante a qual serão explicados os objetivos e as condições do movimento e respeitar as instruções da convivência diária e do ativismo.

‘Uma pessoa que quer morar neste prédio, seja essa brasileira ou estrangeira, tem que fazer parte da luta. Isto não é um prédio normal, eles têm que entender isso. Se a gente não lutar, não podemos mudar nada. Alguns vêm aqui e só querem um lugar onde ficar. Nós não funcionamos assim. Participar e apoiar a luta pela justiça é essencial. Quem não estiver de acordo com os requisitos tem que sair.” (Coordenador de um prédio ocupado)

Alguns dos migrantes conseguem permanecer (pelo menos por um tempo) nesses espaços de convivência coletivos de prédios ocupados. Apreciam a participação ativa na luta e as difusas linhas categóricas entre cidadãos brasileiros e estrangeiros.

 

Imagem 9: A vista lateral de outro edifício ocupado, um antigo teatro chamado ‘Cine Marrocos’, que acolhe quase dois mil pessoas. O 3º até ao 7º andar estão reservados para os ‘estrangeiros’ (Foto por Heike Drotbohm)

‘Temos todos os mesmos interesses. Migrantes, refugiados, cidadãos, isso já não é importante. Alguns vieram das favelas para cá, outros do Nordeste, eles também não sabiam como lidar com esta cidade. Lutamos pelos mesmos objetivos. Somos todos iguais, somos só pessoas pobres deslocadas.’ (Homem de Haiti, ao redor de 40 anos, morando numa ocupação junto com a mulher dele e os três filhos)

Outros migrantes sentem-se pressionados pela obrigação de ter que integrar-se na luta contínua dos militantes e temem que um dia o prédio possa ser reintegrado.

Interior de um edifício ocupado. A grande antiga sala de entrada foi transformada em quartos pequenos, instalando paredes de madeira compensada. Crédito: Heike Drotbohm
Interior de um edifício ocupado. A grande antiga sala de entrada foi transformada em quartos pequenos, instalando paredes de madeira compensada. Crédito: Heike Drotbohm

 

Observações finais

As populações móveis que procuram um abrigo tornam-se parte de um novo paradigma de diferenciação, um paradigma que é altamente influenciado pela forma como as instituições pensam, classificam e põem em prática os seus tipos especiais de rotinas no mundo social da ‘pobreza’. Ao longo da sua trajetória urbana, os migrantes aprendem que a cidadania não é o único e nem é o marcador chave que separa a pertença da exclusão, e que noções como gênero, idade e parentesco às vezes podem contribuir para a fragmentação do apoio. As experiências de deslocamento produzem novos tipos de subjetividades políticas, percepção de direitos e solidariedade, mas também novas formas de temporalidades e espacialidades, quando tanto estar como ficar só consigo próprio torna-se um novo desafio.

Heike Drotbohm é antropóloga social na Universidade de Freiburg e professora na Universidade de Mainz, ambas na Alemanha

Em encontro inédito, brasileiros e imigrantes se unem para desenvolver projetos de impacto social sobre a comunidade migrante

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Atividade reuniu brasileiros e imigrantes em torno de novos projetos para ajudar na inserção de imigrantes e refugiados no Brasil. Crédito: Rodrigo Borges Delfim/MigraMundo

Por Rodrigo Borges Delfim

O que fazer para melhorar a recepção e integração de imigrantes e refugiados no Brasil? E além disso, como tornar essa ideia viável? Foi com esse propósito que cerca de 50 pessoas – entre brasileiros, imigrantes de 16 nacionalidades e uma apátrida – trabalharam em conjunto neste fim de semana em São Paulo.

Chamada de Dream-makers Creathon: Facilitando sonhos de novos brasileiros, a ação é tocada em conjunto pelo ACNUR (Alto Comissariado da ONU para Refugiados), Migraflix (ação social que empodera imigrantes por meio da cultura de cada um deles) e o Impact Hub São Paulo, que recebeu o evento. Refugiados e imigrantes também estiveram envolvidos na organização da atividade.

Em dois dias, os participantes foram divididos em cinco grupos, que desenvolveram um projeto cada. Para tal, partiram de conceitos de inovação e empreendedorismo social, design thinking, dados estatísticos e muita motivação em torno de uma mesma temática: fazer algo em prol daqueles que chegam ao Brasil em busca de uma nova vida.

Ao final do evento, cada grupo apresentou uma proposta, que recebeu feedbacks dos organizadores para ressaltar pontos fortes e questões a serem aprimoradas ou redefinidas para a próxima etapa do Creathon, que deve acontecer em agosto – e para o qual será possível a adesão de novas pessoas. Mais informações serão divulgadas em breve pelos organizadores.

Até lá, devem acontecer encontros prévios para aprofundar e complementar discussões que aconteceram ao longo do final de semana.

As ideias (até agora)

Os projetos que saíram do evento – mas que ainda devem receber ajustes ou até mesmo ser remodeladas e dar origem a outras ações – são os seguintes:

– Plataforma digital para imigrantes se integrarem e poderem se sentir em segurança no Brasil e em outras partes do mundo;

– Programa de promoção de hospedagem temporária e solidária para refugiados;

– Site de referência no qual o imigrante poderá se informar antes de chegar ao Brasil sobre serviços como carteira de trabalho, identidade, documentação, entre outros pontos;

– Consultoria que ajuda empresas a contratar refugiados e imigrantes – inclui curso inicial de português para os candidatos;

– Kit de boas vindas para imigrantes e refugiados que chegam ao Brasil;

Ineditismo do encontro e energia dos participantes

Reunir participantes de perfis tão diversos entre si, de formação profissional a nacionalidades e idiomas, por si só, já é um desafio à parte. Os organizadores também lembraram que ainda não havia acontecido no Brasil um evento de inovação social como esse, focado na temática migratória. Mas tanto a organização como os participantes mostraram satisfação com os resultados e otimismo com a continuidade do evento.

Para Rui Lopes de Barros, do Impact Hub São Paulo e que atuou como facilitador do encontro, este foi um dos grupos mais desafiadores que já encontrou, mas ficou feliz com o que viu. “É o primeiro evento dessa natureza, com essa diversidade, que eu facilito. E foi muito intenso, com um engajamento bonito de se ver. É só a primeira gota que derrubamos nesse balde que queremos encher até transbordar”.

O otimismo é compartilhado também pelo argentino Jonathan Berezovsky, diretor do Migraflix, que acredita que os maiores frutos ainda estão por vir. “Saíram daqui cinco projetos que ainda estão na etapa inicial, mas que vamos dar acompanhamento para que eles vão para a rua e tenham impacto nas comunidades imigrantes. Nas próximas semanas teremos uma ideia mais clara da importância que o evento teve, mas já foi um sucesso pelas experiências que as pessoas tiveram”.

A adesão à atividade surpreendeu o brasileiro Rafael Franco Costa, que destacou tanto a organização como a diversidade dos participantes, mas em torno de uma causa em comum. Acho legal encontrar pessoas com a mesma sintonia. E te deixa com a vontade de fazer mais, de concretizar esses projetos”.

Já o refugiado palestino Leon Diab viu na atividade uma forma de mudar os preconceitos e rótulos que em geral recaem sobre os refugiados. “Sinto que as pessoas aqui tem um pensamento diferente, que querem mudar esses estereótipos. Aqui foi uma grande oportunidade para exercitar a mente, com pessoas de diferentes formações, experiências e nacionalidades. Estou muito grato em participar desse evento”.

Falta de representatividade no Brexit pode virar “castigo” aos mais jovens e imigrantes

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Uma das imagens usadas na campanha do Brexit, que defendia a saída do Reino Unido da UE. Proposta saiu vencedora e deixa cenário internacional incerto. Crédito: reprodução

Por Global Attitude, com Rodrigo Borges Delfim
Publicado originalmente no site Diplomacia Civil

O dia 24 de junho de 2016 ficará marcado na história do continente europeu, sendo conhecido como a oficialização da saída do Reino Unido da União Europeia. O resultado, votado em referendo nesta quinta-feira (23), representa uma grande inquietude, desintegração e ruptura da governança global e da democracia britânica.

A decisão chega em um momento turbulento para a Europa, pois, inevitavelmente, essa realidade apresenta uma nova forma de fazer política, onde a força do United Kingdom Independence Party (UKIP) prevaleceu sobre ambições supranacionais.

Pode-se classificar a proposta do Brexit como antiquada e economicamente desafiadora, sendo fundamentada em propostas conservadoras. Por esta perspectiva, percebemos o início de uma “crise existencial” para o continente europeu, podendo significar um mau exemplo para outros países e até alimentar grupos populistas, anti-islâmicos e anti-imigratórios.

As tentativas em vão de manter a Europa unida simplesmente não parecem ser suficientes para integrar uma bipolaridade tão latente.

Para o resto do mundo, que observa a Europa como simplesmente um bloco econômico de livre mercado, trocas comerciais, políticas ambientalistas e política externa (lembremos das sanções contra a Rússia na Crimeia e as sanções sobre as negociações nucleares do Irã), a saída do Reino Unido só solidifica uma falha considerável nas plataformas democráticas de governança.

Em referendo, Reino Unido escolhe deixar a União Europeia. Temos incertos e obscuros à vista. Crédito: reprodução/charge
Em referendo, Reino Unido escolhe deixar a União Europeia. Temos incertos e obscuros à vista.
Crédito: reprodução/charge

O Reino Unido, conhecido por sua estabilidade política, tem ganhado momentos de tensões e instabilidade nos últimos meses, principalmente porque a ideia do Brexit ganhou força após a divergência de opiniões e características da população: de um lado, uma geração mais nova, influente e cosmopolita (os Britons), e de outro uma parcela da população mais velha, pobre e menos educada, residente de regiões rurais e industriais.

A consequência disso é que a população jovem, que em sua maioria votou a favor da permanência, viverá por mais tempo com esta decisão, que não representa seus valores defendidos ou estilo de vida.

Brexit é mais excludente e menos integracionário?
Há, ainda, a narrativa da principal polêmica: as políticas anti-imigração. A campanha de permanência do Reino Unido na UE via as forças de imigração como um benefício à liberdade econômica, o cosmopolitismo e a multiculturalidade, além do respeito aos direitos humanos e liberdades fundamentais.

A campanha de saída do Reino Unido, por sua vez, entendia isso como uma forma de desestabilização do salário mínimo, do serviço público, das políticas conservadoras e um mal de longo prazo da soberania e identidade nacional. Uma visão que é, inclusive, desmentida por estudos diversos, inclusive de universidades britânicas, mas que conquistou apoio suficiente do eleitorado para sair vitoriosa – ainda que por uma margem estreita.

O que de fato o Brexit representou foi uma polarização política de protecionismo e conservadorismo. O UKIP, partido de extrema direta que liderou a campanha anti-imigração e contra a presença dos refugiados, conseguiu trazer uma política similar à tentativa de Donald Trump, agora na corrida presidencial norte-americana. Política essa que também pode ser notada em outros países europeus e que deve ganhar força com a vitória do Brexit, com potencial para repercutir além dos limites do continente.

A polarização de elites e a diminuição de valores multilaterais e multiculturais não afeta somente a identidade, agora tão miscigenada do Reino Unido, mas também fere o futuro de uma nação, da qual foi moldada pela inclusão e pelo apoio intercultural. Em suma, representa um grande retrocesso no qual tais valores perdem espaço para o ódio e para desconfiança e criminalização do outro – que pode ser o negro, o imigrante, o homossexual, o muçulmano ou qualquer outro considerado “diferente”.

O que a juventude e a sociedade civil têm a dizer
De acordo com o The Guardian, 75% da parcela de jovens votantes de 18 a 24 anos de todo o Reino Unido votou a favor da permanência na União Europeia. Essa parcela é bem mais representativa do que os 52% que retiraram o Reino Unido do bloco. E por quê?

Simplesmente pelo motivo da vitória do Brexit ser definida por uma maioria de pessoas, das quais, motivadas pelos partidos de extrema direita, de ordenamentos separatistas, nacionalistas, conservadores e xenófobos, conseguiram alcançar uma parcela da população, que possuía uma elevada taxa de baixa escolaridade e já de elevada idade. Isso quer dizer que, ao curso dos próximos anos, não serão as pessoas que votaram pelo “sim”, que irão colher as consequências dos atos do último dia 24, mas sim, a população jovem, maioria, que votou pelo “não”.

Além de má representada, injustamente enquadrada e indesejada, a comunidade jovem, imigrante, trabalhadora, a classe média e a maior parcela representativa da sociedade civil inglesa sofrerá, tanto politicamente quanto econômica e educacionalmente, pela escolha de uma “maioria” qualificada, que nada apresenta.

Apoiadora do Brexit queima bandeira da UE. Referendo é duro golpe no cosmopolitismo. Crédito: Oli Scarff /Getty Images
Apoiadora do Brexit queima bandeira da UE. Referendo é duro golpe no cosmopolitismo.
Crédito: Oli Scarff /Getty Images

Crise europeia e consequências imediatas do Brexit
Sobretudo, a crise existencial da Europa e sua esquizofrenia política possuem um futuro incerto, no sentido demográfico, econômico e geopolítico. Muitos dos desafios que a globalização traz agora se desenvolvem com mais permeabilidade (imigração, competitividade de trocas comerciais, novas tecnologias, direitos humanos).

Otimistas observarão o Brexit como um novo começo para a Europa – ou quase uma terapia de choque sem anestesia -, a qual busca um novo modelo de governança e independência, enquanto preservam as realidades individuais e coletivas europeias, como a abertura de mercados e fronteiras.

Na realidade, essa crise chega mesmo com o oposto de otimismo. A realidade inevitável de menos comércio, menos multiculturalismo, mais protecionismo e uma desintegração de valores europeus que, até então, eram indivisíveis, hoje, começa a tomar uma forma excludente, de proporções das quais ainda temos que acompanhar.

Em um continente que há menos de 30 anos atrás celebrava a queda do Muro de Berlim, a expansão e provável consolidação de tais políticas representam um grande retrocesso e a construção de novos muros – sociais, políticos, econômicos e culturais. Barreiras essas que são bem mais difíceis de serem derrubadas do que os muros de concreto.

Leia mais: Tudo o que você precisa saber sobre o Brexit

 

 

Migrações na atualidade: os paradoxos da escravidão moderna

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Imagem do Global Slavery Index 2016, sobre escravidão moderna. Crédito: Divulgação

Por Roberto Marinucci – Centro Scalabriniano de Estudos Migratórios (CSEM)

O drama da assim chamada “escravidão moderna” tornou-se um tema cada vez mais debatido em nível internacional, com uma proliferação de estudos, relatórios, dados estatísticos e, inclusive, classificações da virtuosidade dos países nas práticas de combate. Um recente relatório aponta a existência de cerca de 45 milhões de pessoas sujeitas a alguma forma de escravidão. Entre as modalidades mais comuns podemos citar o tráfico de pessoas para exploração sexual e trabalho escravo, o trabalho infantil, o recrutamento de pessoas para conflitos armados e o trabalho em condições degradantes, com extensas jornadas, sob coerção, violência, ameaça ou dívida fraudulenta.

A escravidão moderna é um fenômeno pluricausal. No entanto, tende-se, com frequência, a enfatizar as responsabilidades individuais – como a maldade de alguns seres humanos ou as práticas inescrupulosas de recrutadores e traficantes –, a persistência de costumes culturais obscurantistas e pré-modernos ou as falhas de políticas de combate. Em outros termos, a escravidão moderna seria uma patologia no seio de um sistema sadio, uma patologia decorrente de falhas individuais, resquícios de antigas anomalias ou terapias não adequadas.

Em nossa opinião, no entanto, a questão é mais complexa. Há elementos fisiológicos do sistema hegemônico contemporâneo que alimentam e se alimentam do trabalho forçado.

Por exemplo, a existência de pessoas traficadas, tanto no âmbito urbano quanto no rural, ocorre pela difusão de legislações trabalhistas extremamente flexíveis, que não garantem direitos mínimos ou, então, pela inadequada fiscalização das violações dos direitos legalmente reconhecidos aos trabalhadores.  No Brasil, por exemplo, só no final de maio deste ano o Supremo Tribunal Federal liberou a divulgação dos nomes das empresas da assim chamada “Lista Suja do Trabalho Escravo”, sendo que, desde dezembro de 2014, uma liminar impedia sua publicação.

Mas não é só isso. O crime de trabalho forçado implica reconhecer explicitamente que a relação entre empregador e trabalhador não pode ser entregue às meras “leis do mercado”, mas deve ser pautada no respeito de determinados direitos. Nesta lógica, aqueles segmentos sociais que mais prezam e agem pela desregulamentação total do mercado de trabalho devem ser responsabilizados pelo crescimento de uma “cultura da reificação do ser humano”. Ou, dito de forma mais clara, o trabalho escravo moderno não seria um mero desdobramento da racionalidade do sistema econômico vigente?

Isso diz respeito também às desigualdades estruturais do sistema capitalista que também se traduzem em variáveis para o aliciamento de pessoas para as redes de tráfico. O francês Thomas Pikkety tem recentemente comprovado a lógica intrinsecamente acumulativa do capitalismo contemporâneo. Não se trata de uma falha do sistema, e sim de sua própria fisiologia, de sua norma constitutiva de funcionamento.

Para corroborar essas afirmações é suficiente lembrar que a existência de pessoas recrutadas para conflitos armados, inclusive numerosos casos de crianças soldado, está diretamente relacionada com as lucrativas e inescrupulosas venda de armamentos, inclusive para regimes autoritários e ditatoriais.

Essas reflexões nos levam a um último aspecto que queremos enfatizar: o íntimo nexo do trabalho forçado com as migrações internas e internacionais. Muitas das pessoas escravizadas vivem longe das próprias terras. Os migrantes são pessoas em situação de vulnerabilidade por não contarem com a proteção oferecida pelo próprio núcleo social de referência.  Além disso, o que incide na vulnerabilidade da pessoa deslocada é, principalmente, a condição migratória. Obrigado a viver na invisibilidade, impossibilitado de reivindicar direitos e impelido a trabalhar para pagar dívidas, enviar remessas ou sobreviver, o migrante em situação irregular é exposto a toda forma de trabalho forçado, inclusive para fins de exploração sexual. Não seria errado afirmar, nesta ótica, que as políticas migratórias restritivas estão entre as principais causas da assim chamada “escravidão moderna”. Justamente aquelas políticas restritivas que, muitas vezes, são implementadas ufanamente em nome da luta contra os traficantes de pessoas.

Enfim, uma pergunta singela se torna inevitável: nos critérios de avaliação da virtuosidade dos países, em termos de luta contra o tráfico de pessoas, não deveriam ser incluídos também o envolvimento no comércio de armamentos, o respeito e a fiscalização dos direitos trabalhistas, as políticas de distribuição de riquezas e, sobretudo, as políticas migratórias?

Editorial da resenha Migrações na Atualidade, publicado também no MigraMundo pela parceria com o CSEM – Centro Scalabriniano de Estudos Migratórios

Leia mais:

Global Slavery Index 2016 – clique aqui

Política Municipal para a População Imigrante é aprovada em São Paulo e vai para sanção do Executivo

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Imigrantes e entidades da sociedade civil comemoram aprovação do projeto na Câmara Municipal. Crédito: Divulgação

Por Rodrigo Borges Delfim

Em votação unânime, a Câmara Municipal de São Paulo aprovou em segundo turno na última terça (21) o Projeto de Lei n.º 142/2016, que institui a Política Municipal para a População Imigrante. Ele agora depende da sanção do prefeito, Fernando Haddad, para que possa ser publicado no Diário Oficial como lei municipal e entrar em vigor.

Clique aqui para acessar o projeto aprovado.

O Projeto de Lei, que foi enviado aos vereadores em 31 de março passado, é fruto de anos de lutas e reivindicações dos imigrantes e da sociedade civil organizada. Ele tem como objetivo de transformar em política de Estado, e não de governo, as ações em benefício dos imigrantes residentes na cidade de São Paulo. Entre as medidas que ele prevê estão os princípios e garantias de diretos fundamentais aos migrantes, como combate a xenofobia, ao racismo e a quaisquer forma de discriminação, além da previsão de criação do Conselho Municipal de Migrante, que terá como função a fiscalização do cumprimento das Políticas Públicas do migrantes.

Também estão previstos no projeto formação de agentes públicos para para garantir atendimento humanizado ao migrante, a manutenção dos Centros de Referências e Acolhida do Imigrante CRAI e à articulação do acesso aos demais serviços públicos.

“É um marco histórico para uma população já tão sofrida que enfrenta todas as adversidades possíveis até chegar à São Paulo, além disso, é o resgate histórico e uma prestação de contas com os imigrantes que formaram essa cidade, definitivamente a garantia de acesso à direitos fundamentais, coloca São Paulo no protagonismo do trato humanizado aos imigrantes”, comentou Paulo Amâncio, coordenador do Sefras CRAI, em entrevista ao site da instituição. O Sefras é gestor do CRAI, o Centro de Referência e Acolhida para Imigrantes da prefeitura, que funciona desde 2014.

Também foi de grande importância o trabalho de advocacy feito por entidades ligadas à temática migratória junto aos vereadores desde que o projeto chegou ao Legislativo municipal. Agora, começa uma nova fase tanto para essas instituições como para os imigrantes.

“Vai ser muito importante o trabalho de conscientização dos imigrantes de que essa lei existe e que podem se valer dela. E aos poucos é possível ir reforçando junto aos serviços públicos o direito que os imigrantes têm em acessá-los. Eu acredito que com isso, a médio e longo prazo, a gente realmente muda uma cultura, a maneira de o próprio serviço público receber o imigrante”, lembra Letícia Carvalho, assessora de comunicação da Missão Paz, uma das instituições que acompanhou a tramitação do projeto na Câmara Municipal.

Para Camila Baraldi, coordenadora de políticas para imigrantes (CPMig) da Secretaria de Direitos Humanos e Cidadania (SMDHC) da Prefeitura, a aprovação da nova lei é também a consolidação do trabalho iniciado pela coordenação, criada em maio de 2013, e marca o início de uma nova etapa. “Finalmente temos uma previsão legal da realização de politicas para a população migrante. Ela institucionaliza a política de form geral a todas as secretarias a terem esse olhar para o migrante. É uma consolidação de trabalho, mas também a abertura para a expansão. A lei em si nunca basta, e precisa de trabalho para ser efetivada.”

Com a palavra, os imigrantes

Imigrantes residentes em São Paulo também comemoraram a aprovação da medida. “Justamente neste conturbado contexto atual, a aprovação da lei representa uma grande conquista, um grande avanço nesta nossa luta. Esperamos ter mais participação na cidade, mais acesso a direitos sociais e aos serviços públicos, e estamos esperançosos de que assim seja”, opina o peruano Ives Berger, diretor do site El Guia Latino e organizador do festival Soy Latino.

“Vamos aguardar que essa lei seja realmente aplicada, colocando São Paulo na frente mais uma vez ao tema imigração e os direitos dos imigrantes, mas ao mesmo levar a União a repensar a Lei de Migrações”, comentou a advogada boliviana Ruth Camacho, que acompanha os debates sobre a atualização da legislação migratória brasileira.

O militante e jornalista congolês Christo Kamanda, que dá aulas de francês em São Paulo, também celebrou a aprovação, mas ainda sentiu falta de garantias como o acesso à Justiça por parte do imigrante. “Essa lei é muito positiva, e vejo que ela contempla bandeiras que defendo, como o trabalho digno e o direito à moradia. Mas senti falta da questão do acesso à Justiça”.

Plano municipal e nacional

A aprovação da lei municipal acontece justamente em um momento no qual volta a crescer o debate em torno da mudança da legislação nacional, na qual ainda está em vigor o Estatuto do Estrangeiro, que vê a migração sob o prisma da segurança nacional. E já tramita na Câmara dos Deputados o PL 2516/2015, que prevê a revogação do Estatutuo e cria uma nova Lei de Migração no país, sob o ponto de vista dos direitos humanos.

Entidades envolvidas no advocacy para a revisão do Estatuto do Estrangeiro estimam que na próxima semana devem ser retomadas as discussões junto à comissão que discute o projeto. E a nova lei aprovada em São Paulo será um dos argumentos levados ao debate

“Não deixa de ser emblemática essa nova lei em São Paulo, é um argumento que vamos levar conosco. A gente espera que essa experiência possa ser replicada em outros municípios brasileiros e levar a avanços no meio federal”, comenta Letícia.

 

 

Refugiados e deslocados no mundo chegam a 65 milhões, aponta ACNUR. Mas como ir além desses números?

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Pessoas refugiadas são protegidas pelo princípio de "non refoulement" (não devolução, em tradução livre). Crédito: ACNUR

Por Rodrigo Borges Delfim
Com colaboração de Lya Maeda

Em 2015, uma em cada 113 pessoas no mundo encontrava-se em situação de refúgio ou deslocada, totalizando 65,3 milhões – ou uma pessoa deslocada a cada 24 minutos. Estes são apenas alguns dos dados apontados pelo relatório Globa Trends 2015, divulgado pelo Alto Comissariado da ONU para Refugiados (ACNUR) no Dia Mundial do Refugiado, lembrado nesta segunda (20).

Clique aqui para acessar o relatório, disponível também no site do ACNUR.

O número aumentou quase 10% em relação ao registrado pelo Global Trends 2014, que foi de 59,5 milhões, e é considerado um recorde pela agência – o total supera a população de países como Reino Unido, França ou Itália. São números que endossam situações de crise humanitária – e que, ao contrário do que leva a crer o senso comum, não ficam restritas à Europa.

Embora seja no continente europeu que estejam a maior parte dos holofotes sobre o refúgio, a maioria esmagadora dos refugiados e deslocados internos está em países em desenvolvimento. E do total, 51% são crianças.

Os pontos abaixo tanto mostram um panorama global em relação à temática como ajudam a derrubar certos mitos divulgados como “verdades” aos quatro ventos. Mas nunca é demais lembrar que é preciso ir além dos números – que por si só já são assustadores.

Vista geral do campo de refugiados de Daddab, no Quênia, o maior do mundo. Crédito: ACNUR
Vista geral do campo de refugiados de Daddab, no Quênia, o maior do mundo.
Crédito: ACNUR

 

 

 

Países com mais refugiados e que mais geram refugiados

Pelo segundo ano seguido, a lista de países com mais refugiados no mundo é encabeçado pela Turquia (2,5 milhões), seguida de Paquistão (1,6 milhão), Líbano (1,1 milhão), Irã (979.400) e Etiópia (736.100). Jordânia, Quênia, Uganda, República Democrática do Congo e Chade fecham esse nada glorioso top 10. E os países que atualmente mais geram refugiados são Síria (4,9 milhões), Afeganistão (2,7 milhões) e Somália (1,1 milhão). Juntos, eles respondem por nada menos que 54% do total de refugiados.

Entre os países com solicitações de refúgio a liderança ficou com a Alemanha (441,900), seguida por Estados Unidos (172.700), Suécia (156.400) e Rússia (152.500).

Número de refugiados per capita

Menos citado que o total de refugiados em um país, a proporção em relação à população dá uma outra ideia da presença destes em um país. Nesse quesito, o país com mais refugiados per capita no mundo é o Líbano (183 refugiados para cada 1.000 habitantes, uma proporção de quase 1 para cada 5 habitantes), seguido por Jordânia (87), Nauru (50), Turquia (32) e Chade (29).

Só para se ter uma ideia, se o Brasil tivesse uma proporção de semelhante à do Líbano, ele teria cerca de 40 milhões de refugiados. Mas os números brasileiros são bem menores – veja logo mais

Onde eles estão?

Os dados do ACNUR apontam que 86% dos refugiados e deslocados internos estão em países em desenvolvimento, em geral próximos a áreas de conflito. Ou seja, os refugiados que vão em direção à Europa são – infelizmente – “apenas” a minoria, a “ponta do iceberg”. O relatório Fatal Journeys, publicado pela OIM em 2014 (acesse aqui), dá uma ideia mais exata das travessias mundo afora e de seus riscos.

Refugiados e deslocados

Dentre os 65,3 milhões de deslocados, 21, 3 milhões são considerados refugiados porque se deslocaram para outro país (outros 40,8 milhões são deslocados internos e 3,2 milhões são solicitantes de refúgio). E entre os refugiados, são 16,1 milhões sob mandato do ACNUR e 5,2 milhões de palestinos, que estão sob jurisdição de uma outra entidade do Sistema ONU, a URNWA.

Infância, juventude e o refúgio

Em 2015, o número de crianças e jovens com menos de 18 anos correspondiam a 51% do número total de refugiados, sendo que quase cem mil estão desacompanhadas ou separadas de suas famílias. Este cenário pode ser ainda pior para o ano de 2016: o relatório “Danger every step of the way” da Unicef (acesse aqui), publicado recentemente, demonstra que  mais de 92% das 7.567 crianças que cruzaram o Mediterrâneo com destino à Itália entre 1º de janeiro e 31 de maio de 2016 estavam desacompanhadas.

Quando se fala em crianças, logo vem à mente a imagem do menino curdo-sírio Aylan, encontrado morto em uma praia na Turquia. Além dele, outras milhares de crianças morrem em travessias – seja por mar, terra ou mesmo pelo ar – ou perdem os parentes pelo caminho.

Por que se deslocam?

A guerra na Síria é apenas um dos fatores que causam deslocamentos forçados no mundo. Além da atuação do Daesh (nome pelo qual é chamado o autoproclamado grupo terrorista Estado Islâmico) na região, pessoas também fogem das ações de grupos terroristas como o Boko Haram (especialmente na Nigéria e países vizinhos), Al Shabbab (que controla boa parte da Somália), de conflitos causados por gangues na América Central, dos conflitos por minérios na República Democrática do Congo, da milícia radical Taleban no Afeganistão, entre outros.

Não se pode esquecer ainda os deslocamentos causados por perseguições políticas, religiosas, de gênero, por etnia…

E no Brasil?

Os dados mais recentes sobre refugiados e solicitantes de refúgio no Brasil foram divulgados em maio passado pelo Comitê Nacional para Refugiados (Conare). De acordo com a entidade, o país reconhece atualmente 8.863 refugiados e tem cerca de 25 mil pedidos de refúgio em análise.

Embora a população refugiada no Brasil seja a maior na história do país, os números são bem pequenos se comparados a outras nações. Só como exemplo, o campo de refugiados de Daddab (Quênia), o maior do mundo (e que pode ser fechado pelo governo queniano), conta sozinho com cerca de 330 mil pessoas.

A nacionalidade com mais representantes entre os refugiados no Brasil é a síria, com 2.252 pessoas. Em seguida, estão angolanos, colombianos, congoleses e palestinos – ao todo, são 79 nacionalidades diferentes, de todos os continentes (saiba mais aqui).

Dados sobre refugiados no Brasil, de acordo com o Conare (maio/2016). Crédito: Conare
Dados sobre refugiados no Brasil, de acordo com o Conare (maio/2016).
Crédito: Conare

Além dos números, para abrir mentes

Engana-se quem acha que a luta de um refugiado ou migrante que não se encontra em situação de refúgio termina quando ele consegue se estabelecer em outro país. Depois disso, vem a luta para conseguir se adaptar a um novo ambiente, a um novo mercado de trabalho, a uma nova cultura – o que não significa abrir mão da própria identidade.

Nesse sentido, existem diversas iniciativas encampadas por instituições, governos e até mesmo tocadas pelos próprios refugiados e migrantes em busca de visibilidade, integração e conquista de cidadania. Esse movimento, felizmente, pode ser notado tanto no Brasil como no exterior.

Apenas para ficar nas ações recentes, uma delas é o vídeo Open Minds – Unlock Potential, lançado recentemente pelo Jesuit Refugee Service (JRS), que atua principalmente no leste da África. O vídeo (veja abaixo a versão em espanhol) lembra como e o quanto refugiados – e também outros migrantes – podem contribuir ou mesmo já contribuem para as sociedades nas quais se encontram.

Ainda no campo internacional, como forma de aplacar os efeitos da crise, o ACNUR lançou a campanha #WithRefugees (“Com refugiados”, em tradução livre), por meio da qual está reunindo assinaturas e contribuições em uma petição que deverá ser entregue à ONU durante a reunião anual da Assembleia Geral, em setembro. A campanha pede aos governos atuação em três frentes: garantir educação para cada criança refugiada; conseguir um “lugar seguro para viver” para as famílias; e que todos os refugiados possam trabalhar ou aprender novas habilidades para contribuir de forma positiva para a comunidade.

Voltando o foco para o Brasil, merece destaque especial a criação da FIRI (Frente Independente de Refugiados e Migrantes), que realizou seu primeiro grande evento no último dia 19 em São Paulo. E em julho acontece a Copa dos Refugiados, que usa o futebol para promover a integração entre refugiados e brasileiros.

Tais iniciativas (e tantas outras que não foram citadas) funcionam como pequenas luzes no final de um túnel que parece mais longo a cada dia. Agora, tente imaginar como seria se tais luzes se apagassem… Manter essas luzes acesas e encurtar a extensão desse túnel são desafios que o mundo precisa enfrentar.