Por Géssica Brandino
Versão em espanhol por Brisia Pina Zavala
“Saúde para seu corpo e mente” é a frase em destaque no cartão de visitas de Rima Eissa, 41. Batendo de porta em porta, ela busca em São Paulo uma oportunidade de trabalho dentro das especialidades que aprendeu no país de origem, a Síria. Fisioterapeuta, personal trainer, massagista terapêutica, professora de aeróbica, pilates e yoga. Apesar de todo ao conhecimento acumulado, são apenas dois os alunos fixos e a busca pela recolocação no mercado é constante para conseguir se integrar no Brasil.
Antes mesmo de chegar ao país, Rima já havia sido alertada sobre a dificuldade de conseguir trabalho na capital paulista. Formada em agronomia, ela trabalhava no setor público em Damasco, capital da Síria, ajudando na promoção de adubos, produto exportado para empresas de todo o país. Era um emprego de meio período, que conciliava com o trabalho de massoterapeuta em um hotel.
Foi o interesse pela biologia do corpo e seus benefícios, além do diálogo com os pacientes e o auxilio na busca pelo bem-estar, que fizeram Rima sonhar em iniciar um projeto, aplicando as técnicas aprendidas em um empreendimento próprio. A Guerra iniciada em 2011, porém, adiou os planos. Diante dos conflitos, os investimentos diminuíram e iniciar o negócio se tornou impossível. Foi então que decidiu partir.
Tinha informações sobre o Brasil vindas de amigos que já estavam no país. Aprendeu as primeiras palavras antes mesmo de aterrissar no aeroporto: olá, como vai, conta aos risos. Migrou para o país há um ano e cinco meses e logo no segundo dia conseguiu a primeira cliente. Ainda não falava o português e a comunicação era problemática.
Trabalhou informalmente por três meses numa clínica de shiatsu e depois passou a cozinhar e vender comida árabe em uma igreja. Por meio de amigos no país, ela conheceu alguns serviços voltados para a população migrante.
Massoterapeuta é uma das qualificações de Rima. Crédito: arquivo pessoal
Hoje, ela divide o tempo entre estudar o idioma local, aprender francês e buscar uma oportunidade de trabalho. “Não gosto de como estou agora, sem trabalho fixo”, conta, sem perder o otimismo em conseguir ter uma vida melhor. Do novo vocabulário que tem estudado, ela já elegeu as duas palavras que menos gosta: difícil e caro, termos que fazem a realidade pesar mais. Prefere evitá-las e olhar o cotidiano numa outra perspectiva. Quer estudar estética para finalmente conseguir uma colocação no mercado de trabalho, com carteira assinada. E no futuro, Rima sonha em abrir um clínica de estética com seu próprio nome.
Já buscou informações numa universidade da capital e se inscreveu para a nova turma. Pelas previsões, em fevereiro, Rima deverá estar numa sala de aula, dando mais passos rumo à sonhada autonomia.
Superar estereotipos, garantizar la regulación migratoria y la inclusión en políticas públicas, son acciones necesarias para promover el empoderamiento de las mujeres migrantes en Brasil y conseguir la igualdad de género. Experiencias en San Paulo muestran que otra realidad es posible.
Por Géssica Brandino y Rodrigo Borges Delfim
Colaboradores: Eva Bella y Glória Branco
Traducción al español: Brisia Pina Zavala
Salarios más bajos para los mismos cargos, prejuicios, dificultad para alcanzar altos cargos y la carga del trabajo reproductivo no remunerado. La superación de las barreras que impiden el empoderamiento de las mujeres alrededor del mundo, y garantizar la igualdad de género, es una de las metas de la Organización de Naciones Unidas para 2030, dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El desafío es aun mayor para las más de 117 millones de mujeres migrantes en el mundo -320 mil en Brasil- que buscan en el trabajo en el extranjero un medio para alcanzar una vida digna.
Acabar con la desigualdad de género, según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), volvería las economías de los países más rentable. En algunas regiones del mundo, las pérdidas en PIB per cápita que pueden ser atribuidas a la desigualdad de género en el mercado laboral pueden alcanzar hasta el 27%. El FMI apunta que las mujeres representan cerca del 50% de la población en edad activa, pero apenas el 40% de la fuerza de trabajo global, a pesar del aumento de la participación femenina en las últimas dos décadas.
En Brasil, la presencia de mujeres en el mercado de trabajo aumentó y la media de años de estudios es más elevada que la de los hombres. La Encuenta Nacional por Muestra de Viviendas (PNAD por sus siglas en portugués) de 2014, realizada por el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), muestra que las mujeres poseen una media de ocho años de estudios, frente a siete años y medio de estudio de los hombres. Aún así la desigualdad precisa ser superada. De acuerdo con el Instituto de Pesquisa Econômica Aplicada (Ipea), los hombres aún ganan más que las mujeres: en 2014, los hombres tenían el sueldo medio de R$ 1.831, mientras las mujeres ganaban R$ 1.288. Las mujeres negras tienen la menor remuneración, con el sueldo medio de R$ 946 y los hombres blancos el mayor sueldo medio, en cerca de R$ 2.393.
Desafío de la mujer migrante
Juliana Bueno, coordinadora de Ciudad 50 50, programa de ONU mujeres en Brasil que buscar fortalecer el debate sobre igualdad de género, apunta que la realidad de las mujeres migrantes aquí es semejante al de muchas mujeres brasileñas: salarios bajos y responsabilidad por la tareas domésticas y del cuidado, además del trabajo fuera de casa. Es decir, jornadas dobles o triples, con el agravante para las mujeres migrantes de enfrentar barreras por su nacionalidad.
“Enfrentan las mismas dificultades que las brasileñas en situación de vulnerabilidad, pero su situación se agrava con las barreras lingüísticas, los prejuicios, la xenofobia, falta de referencias y las dificultades de adaptación e integración a un nuevo país. La dificultad de acceso a servicios públicos universales, por su condición de extranjeras, también torna el día a día mucho más difícil. No por casualidad, los pocos estudios con los que contamos muestran que aquellas mujeres que llegan al país en situación de vulnerabilidad –sin documentos, sin hablar el idioma- acaban trabajando en empleos de baja remuneración y en condiciones precarias, talleres de costura y empleo doméstico informal son algunos ejemplos.
Fue así la vida de Júlia* (identificada sólo con el primer nombre y que pidió no ser fotografiada) durante más de dos décadas. Inmigrante boliviana que llegó a San Paulo en 1982, sin hablar portugués y sin conocer las leyes locales. Sin papeles, empezó a trabajar como niñera para una familia brasileña, recibiendo como pago comida y un lugar para dormir. Se casó con un brasileño, pero el matrimonio no resultó ser lo que esperaba. Con mucho esfuerzo logró comprar un terreno y construir una casa propia, cuando se quedó embarazada no tuvo descanso durante la gestación y apenas se tomó veinte días libres para cuidar a su hija, al reincorporarse al trabajo tenía que trasladarse con su hija en brazos para poder amamantarla.
Por: Eva Bella/MigraMundo
Su hija aún era pequeña cuando Júlia consiguió salir de la relación destructiva con su esposo. Vivió algún tiempo con amigos hasta que la situación comenzó o mejorar al regularizar su situación migratoria en Brasil. El contrato formal, horizonte distante cuando llegara a Brasil, se volvió una realidad hace doce años. Con 51 años, Júlia trabaja en el servicio de limpieza en un hospital de la capital paulista y consiguió estudiar para técnico en enfermería. Su hija, ahora con 24 años, aprobó el examen de acceso a la universidad y consiguió una plaza para estudiar arquitectura en la Universidade de São Paulo, una de las carreras y universidades más solicitadas en todo el país.
Cambiar la realidad de mujeres como Júlia ha sido uno de los objetivos de trabajo desarrollados por la Coordinación de Políticas para Migrantes (CPMig) de la Secretaría de Derechos Humanos del Ayuntamiento de San Paulo. En julio de 2016 entró en vigor en la capital paulista la Ley Municipal nº 16.478, que instituye la Política Migratoria de la Ciudad. El artículo 3º de la norma determina que las prácticas locales deben “respetar especificidades de género, raza, etnia, orientación sexual, edad, religión y deficiencia”.
Por medio del Centro de Referencia y Atención para Inmigrantes (CRAI-SP), creado en 2014, los migrantes pueden ser atendidos en seis idiomas, reciben orientación para regularizar su situación migratoria, información sobre empleos y clases de portugués. Colaborando con los Centros de Apoyo al Trabajo y Emprendedurismo (CATe) y la Secretaría de Desarrollo del Trabajo y Emprendedurismo (SDTE) del Ayuntamiento, el CRAI ha podido llevar a cabo talleres de capacitación para migrantes, búsquedas de empleo, además de realizar acciones para sensibilizar el mercado de trabajo. “La regularización migratoria, el acceso a los documentos de trabajo, el dominio del portugués (aunque no sea perfecto) y la posesión de una cuenta bancaria son requisitos indispensables para que los inmigrantes puedan tener empleos formales (hombres y mujeres). Actualmente la CPMig y el CRAI están realizando nuevos encuentros con el fin de sensibilizar a las empresas sobre la importancia de ofrecer empleo a migrantes e informales sobre la documentación específica requerida a la hora de la contratación”, explica la asesora de la CPMig, Camila Breitenvieser.
Para la profesora de Derecho Internacional, Cyntia Soares Carneiro (Departamento de Derecho Público de la Unversidade de São Paulo), otra necesidad para garantizar el empoderamiento de las mujeres migrantes es avanzar en términos legislativos. En Brasil todavía está en vigor el Estatuto del Extranjero, creado en la época de la dictadura militar, y en el que se percibe al migrante como una potencial amenaza a la soberanía nacional. “Brasil necesita normas que faciliten la regularización, principalmente de aquellas inmigrantes que ya cuentan con un trabajo o con otros medios de subsistencia, trabajando como autónomas, por ejemplo”.
Datos del Banco Mundial revelan que en el 60% de los países existe la necesidad de una legislación que garantice oportunidades iguales para hombres y mujeres, tanto en términos de remuneración como en posibilidades de ascenso en la carrera escogida.
Acceso a guarderías
Otro factor que interfiere directamente en la inserción de mujeres en el mercado de trabajo, inmigrantes y brasileñas, es la disponibilidad y acceso a servicios públicos como las guarderías. Según los indicadores de sociales del IBGE, en el periodo de 2002 a 2012, el porcentaje de niños de hasta tres años en guarderías se incrementó de un 11.7% a 21.2%. No obstante, el acceso a este servicio es desigual. En 2012, el 63% de los niños entre 2 y 3 años entre la población más rica del país asistía a guarderías, mientras que el acceso por parte de los sectores de población más pobres era del 21.9%.
La angoleña Mariza Kalongua vive en su propia piel esa realidad. Fisioterapeuta, graduada en Brasil, emigró para poder cursar sus estudios universitarios en San Paulo. Hoy, contando con postgrado en su área, ejerce su profesión en un hospital de la capital paulista. Su lugar de trabajo fue escogido justamente pensando en el horario que le permitiese llevar y recoger a su hijo de dos años de la guardería. Los fines de semana, cuando la guardería está cerrada, la rutina se complica pues con turnos de 12 horas al día, Mariza necesita dejar a su hijo al cuidado de una tía para poder cumplir con su horario de trabajo.
La fisioterapeuta angolana Mariza Kalongua: mujer, migrante, madre, trabajadora y estudiante. Crédito: Eva Bella/MigraMundo
Para las migrantes recién llegadas al país, que no cuentan con amigos o familia que las puedan auxiliar, esa realidad se vuelve más compleja. El Ayuntamiento de San Paulo ofrece 690 plazas para inmigrantes en sus centros de acogida, donde asistentes sociales orientan en la búsqueda de empleo y gestionan la admisión prioritaria de hijos de mujeres migrantes en las guarderías públicas. “Las mujeres inmigrantes acogidas en los centros normalmente son recién llegadas y no tienen una red de relaciones sólida en el país, lo que es un rasgo específico de su condición migratoria. La guardería se convierte en una posibilidad, muchas veces la única, del cuidado de los hijos, que a su vez es una condición necesaria para que las madres puedan trabajar”, agrega Camila Breitenvieser.
Emprendedurismo migrante
Llamando de puerta en puerta, Rima Eissa, 41 años, busca en San Paulo una oportunidad de trabajo dentro de las especialidades aprendidas en si país de origen, Siria. Graduada en agronomía, trabajaba en el sector público en Damasco. Hace siete años, su interés por la biología del cuerpo y la búsqueda del bienestar la llevaron a trabajar como mesoterapeuta.
Llegó a la capital paulista hace un año y cinco meses. Ya trabajó informalmente en una clínica, tuvo un par de clientes fijos y, finalmente, pasó a vender comida árabe. Pero lo que realmente quiere es poder ser independiente. El próximo año deberá estar en un aula iniciando sus clases de estética, avanzando unos pasos más hacia su autonomía.
Rima, de Síria, busca una oportunidad de trabajo en Brasil como mesoterapeuta. Crédito: Eva Bella/MigraMundo
Garantizar el empleo de mujeres como Rima es uno de los objetivos del proyecto Empoderando Refugiadas, iniciativa del Grupo Temático de Derechos Humanos y Trabajo de la Red Brasileña del Pacto Global de las Naciones Unidas, en colaboración con ONU Mujeres Brasil, Cáritas Arquidiócesis de San Paulo, el Programa de Apoyo para el Reasentamiento de Refugiados (PARR) y Fox Time.
Treinta mujeres participaron en esta iniciativa piloto, llevada a cabo en San Paulo, con una duración de siete meses. En este periodo refugiadas de Angola, Nigeria, Camerún, República Democrática del Congo, Burundi, Colombia y Siria participaron en talleres sobre planeación financiera y profesional, emprendedurismo femenino, derechos de las mujeres trabajadoras en Brasil y técnicas para mejorar el portugués, además de sesiones de coaching. Todo ello dentro de un espacio de enlace con futuros contratantes. Desde que culminó la iniciativa, en junio, nueve de las participantes fueron contratadas en diversas áreas.
“A las empresas les gustaron muchos las mujeres que contrataron, en aquel escenario de diversidad. Con este curso, nuestro objetivo era que fuesen contratadas, que grandes empresas consideraran esas mujeres”, destaca Vanessa Tarantini, representante de la Red Brasil del Pacto Global de las Naciones Unidas.
Más allá de los resultados, Vanessa cita el aprendizaje que Empoderando Refugiadas dejó para las empresas y para otros que participaron del proyecto: “personalmente, después de haber estado en contacto con esas mujeres, se aprenden muchas cosas y uno valora más las circunstancias propias de vida, no nos podemos quejar”.
Proyecto Empoderando Refugiadas, que llama empresas para contratar mujeres refugiadas. Crédito: Pacto Global Brasil
Los resultados positivos también provienen del sector público. Este año proyectos de mujeres migrantes fueron contemplados en el programa VAI y Agente Comunitario de la Cultura, ambos configuran acciones del Ayuntamiento que generan recursos para financiar proyectos artísticos de la ciudad y que permiten la divulgación de expresiones culturales de las mujeres migrantes. Además el gobierno municipal también ha promovido la participación de mujeres migrantes en el Proyecto Economía Solidaria SP, que posibilita trabajo remunerado, en un proceso de autogestión en el que el trabajador participa en todo el proceso productivo.
Para Juliana Bueno es fundamental que los gobiernos, en todos los niveles -local, estatal y federal- así como el sector privado, ofrezcan atención especial a los migrantes. “Es necesario fortalecer el entendimiento entre todos y todas para tener claro que las migraciones son algo que beneficia al país, a nuestras ciudades. Que la integración sociocultural nos ayuda producir más y a desarrollarnos mejor, siempre y cuando pongamos en práctica políticas públicas que busquen acoger esas personas y no dejarlas en situación de vulnerabilidad. La migración es una realidad, la migración femenina más todavía”.
En la evaluación de la especialista, cambiar el escenario de las mujeres migrantes exige que toda la sociedad cambie su percepción. “Necesitamos ver a esas mujeres como ciudadanas, como sujetos de derechos en nuestro país. Ese cambio de visión es lo que hará la diferencia a la hora de llevar a cabo acciones, porque nos proporcionará una mayor capacidad de comprensión para poder gestionar las particularidades de la situación de esas mujeres, para poder acogerlas como merecen”, completa Juliana.
Parceiros do projeto Empoderando Refugiadas conversam com empresas para sensibilizá-las à causa do refúgio.
Crédito: Pacto Global Brasil/Divulgação
A Rede Brasil do Pacto Global, por meio do grupo temático de direitos humanos e trabalho, lançou recentemente um documento sobre o engajamento de empresas na causa dos refugiados e um guia de perguntas e respostas com as principais dúvidas sobre as possibilidades de contratação.
O documento é resultado do diálogo promovido no encerramento da primeira edição do projeto “Empoderando Refugiadas” em junho deste ano, em São Paulo. O evento reuniu cerca de 50 pessoas, entre representantes de empresas, organizações da sociedade civil e governo.
O objetivo foi incluir o setor privado no diálogo sobre refúgio e gênero, trazendo exemplos nacionais e internacionais na área, além de fornecer orientações e workshops a refugiadas sobre o mercado de trabalho brasileiro.
Além de responder às dúvidas, o guia traz um panorama do refúgio no Brasil, explicações sobre os direitos de trabalho destas pessoas no Brasil, documentos de apoio, bem como casos de empresas que integraram refugiados na equipe.
Entre os benefícios relatados por empresas que promovem atividades para refugiados estão a melhoria da imagem corporativa, maior engajamento de funcionários, apoio a diversidade e multiculturalidade no ambiente de trabalho e desenvolvimento de habilidades de liderança para os funcionários que atuam como mentores de refugiados. Além disso, o fato dessas pessoas em geral dominarem mais de um idioma é visto como diferencial para casos de clientes que não falam português.
Sobre o projeto
O Empoderando Refugiadas foi criado pelo Grupo Temático de Direitos Humanos e Trabalho da Rede Brasil do Pacto Global, que tem o objetivo de conscientizar e informar às empresas a situação da mulher refugiada – grupo que tende a sofrer mais com o preconceito por ainda envolver uma questão de gênero. Ao final, foram 33 mulheres refugiadas participantes do projeto, sendo que nove delas conseguiram emprego formal logo após o programa.
“A nossa ideia no Brasil é extremamente replicável, qualquer outro ator pode trabalhar com o engajamento de empresas, não só o Pacto Global. Esse não é um tema que estava na agenda das empresas, começou a entrar na cabeça das pessoas após a crise na Síria e o fluxo de pessoas indo pra Europa. Aqui no Brasil o número tem aumentado também e talvez tenha se tornado mais perceptível para as empresas na hora de contratar alguém”, explicou Vanessa Tarantini, coordenadora de Parcerias e Engajamento da Rede Brasil do Pacto Global, em entrevista ao MigraMundo em abril deste ano sobre o projeto.
O Empoderando Refugiadas foi destaque em eventos internacionais dos quais o Pacto Global participou neste ano. Para Vanessa, essa visibilidade fortalece o projeto. “O reconhecimento de fora dá mais legitimidade, o que pode melhorar a vida dessas pessoas do projeto, não com uma perspectiva de pena, pois são pessoas que podem ajudar no crescimento das empresas”.
Veja o vídeo abaixo, feito pelo Pacto Global por conta do fechamento do projeto:
Redes de solidariedade informais são comuns no Haiti.
Crédito: Werner Garbers e Rosena Olivier
Por meio dessas redes extraoficiais, brasileiros e haitianos driblam a desconfiança que paira sobre ONGs acusadas de não entregar a ajuda prometida; ao mesmo tempo, pedem um novo olhar sobre o país
Por Rodrigo Borges Delfim
Com colaboração de Eva Bella e Fabio Ando Filho
O Haiti foi o país mais atingido pela passagem do furacão Matthew, no começo de outubro. O total de mortos passa de mil, os desabrigados são milhares, sem contar os prejuízos materiais. Tudo isso em um país que vive grandes contradições: tem o orgulho de ser a primeira nação negra independente no hemisfério ocidental, por meio de uma rebelião de escravos, enfrentando o poderio da França de Napoleão; mas sofre com instabilidades políticas e está sujeito a catástrofes ambientais. Fugindo desses dois fatores e em busca de uma vida melhor, milhares de haitianos tentam a sorte em outros países – e de lá, procuram ajudar, na medida do possível, os parentes e amigos que ficaram na terra natal.
Empresa de energia do Haiti trabalha para religar ligações elétricas destruídas pelo furacão. Crédito: Wener Garbers e Rosena Olivier
Com os haitianos que vivem no Brasil não é diferente. Acompanham as notícias sobre o país, ficam apreensivos com estado de saúde dos entes queridos e pensam em formas de ajudar os que estão a milhares de quilômetros de distância. No entanto, a cobertura sobre o país que chega ao Brasil e as informações sobre meios disponíveis para ajuda geram desconfiança em muitos haitianos.
“Se eu disser que conheço uma organização que está mandando ajuda para o Haiti, eu estaria mentindo. Falo isso porque eu conheço os políticos de lá. Além da situação crítica do povo, muitas pessoas se aproveitam desse sofrimento para ficarem ricos. “Nem penso em mandar um real para lá porque nem acredito que vá chegar de fato a quem precisa, quase nada chegaria para o povo”, responde o haitiano Fenitho Duverna, que vive em São Paulo e acompanha pela internet as notícias sobre o Haiti. Seus parentes moram em uma área alta da capital, Porto Príncipe, que não foi atingida pelo furacão.
Residente em Porto Príncipe, a haitiana Rosena Rebecca Olivier lembra contatos que possui com haitianos que vivem no exterior e reclamam da atuação dessas ONGs. “Eles acham que as instituições tem que sair do país para deixar que os haitianos entre eles façam as distribuições, que não precisa de todas essas pessoas cheguem ao país. que só o dinheiro de uma passagem para o Haiti poderia salvar uma vida”, conta.
Redes de solidariedade informais são comuns no Haiti. Crédito: Werner Garbers e Rosena Olivier
Redes informais e ação direta
Diante desse quadro, de que forma ajudar de fato as pessoas que estão no Haiti? A resposta pode estar em redes informais existentes dentro do próprio Haiti, como as acionadas por Rosena junto com o professor e pesquisador brasileiro Werner Garbers Elias Pereira, também residente na capital haitiana. Por meio dessas redes são mobilizados voluntários e recursos que ajudam a coletar as doações e a distribuí-las nos locais mais necessitados.
“As doações chegam com mais eficácia porque utilizam mais o conhecimento dos haitianos, que tem várias redes de solidariedade e colaborativismo que a comunidade internacional não sabe nem que existe ou mesmo ignora. Havia uma insatisfação com as formas tradicionais de ajuda. Por isso decidimos fazer isso que seria chamado de ação direta: quer dizer, todos voluntários, sem remuneração, sem grandes estruturas custosas, etc. É só botar gasolina nos carros – que até agora veio por doação também – e ir, sabe?”, explica Werner.
Doações já preparadas para serem entregues nas áreas mais afetadas pelo furacão. Crédito: Werner Garbers e Rosena Olivier
Um grupo foi criado no Facebook para divulgar os pedidos de doação, formas de colaborar e também para mostrar o que tem sido entregue e onde (clique aqui para acessar). Do Brasil, conta Werner, já chegaram cerca de R$ 2.500 que foram convertidos para gourde, a moeda haitiana. O dinheiro que chega é usado para comprar os mantimentos que são distribuídos nas áreas mais afetadas. No último final de semana, Werner e Rosena estiveram na região sul do Haiti, a mais afetada pelo furacão, entregando as doações, e fizeram um relato sobre a situação encontrada.
Werner explica que essas redes informais são comuns dentro do Haiti e ajudam a levar as doações a locais nos quais outras instituições não conseguem ou mesmo não tentam chegar. “As redes de colaboração do Haiti, dentro de sua sociedade, muitas vezes são assim mesmo, sem reconhecimento sem instituição. E não entender isso é um dos fatores que fazem a comunidade internacional não ser tão eficaz aqui e continuar trabalhando de outra forma”.
Durante a visita a Les Cayes, uma das áreas devastadas pelo furacão, Rosena reencontrou a avó, da qual não tinha notícia desde a tempestade. “Logo depois do furacão eu percebi que onde morava minha avó foi devastado também. Aí eu comecei a chorar, fiquei uma semana sem notícia dela. Então o Werner e eu decidimos ir lá visitá-la e passar em Petit-Goãve, outra região devastada que estava no caminho. Lá também distribuímos comida para algumas pessoas mais atingidas. Trabalho para ajudar familiar e amigos, e também as pessoas que eu não conheço, me sinto bem assim”, contou Rosena.
Por onde doar?
Doações em dinheiro podem ser feitas para a conta abaixo, no Brasil
titular:Patricia Elias Pereira
Banco do Brasil
Agência: 0813-3
conta: 6548-x poupança,
modalidade: 51
Para transferência em nome de “Rosena Olivier”
Um novo olhar sobre o Haiti
Haitianos e brasileiros envolvidos com o país enfatizam que o pós-furacão é mais um exemplo de que é necessário um novo olhar sobre o país caribenho, apesar de todas as dificuldades que atravessa atualmente e ao longo de sua história.
“O mais importante é ter alguma outra forma de relação e de ajudar o Haiti, pois estamos no paraíso das ONGs, para onde já veio e vem muito dinheiro em muitas ocasiões, mas que não chega ao seio da população. Precisamos repensar as formas, e conseguir criar formas de ajudá-los, inclusive a médio e longo prazo”, observa Werner.
Casa destruída pelo furacão Matthew na região de Les Cayes, uma das mais afetadas. Crédito: Werner Garbers e Rosena Olivier
O haitiano Dady Simon, que vive em São Paulo, se queixa da cobertura da mídia, que reforça estereótipos de pobreza sobre o Haiti e pouco ou nada fala sobre a história do país. “Precisamos ver o país de forma diferente. Ninguém gosta que sujem a bandeira de seu país. E na TV só aparecem coisas ruins sobre o país. Precisamos de pessoas que ajudem de verdade, com paixão, sem hipocrisia. A joia do Caribe [apelido que o Haiti recebeu quando ainda era a mais rica colônia francesa] precisa levantar do chão e se libertar. Mesmo diante da destruição, o país não perde sua beleza”.
Nas redes sociais, circula uma mensagem que atenta justamente para a necessidade desse novo olhar sobre o Haiti. Traduzida para o português, fica assim: “Querida mídia, se você insiste em começar todo artigo sobre o Haiti com ‘o país mais pobre do hemisfério ocidental’, acrescente respeitosamente ‘a primeira nação negra independente do hemisfério ocidental, primeira nação independente pós-colonial liderada por negros no mundo e única nação cuja independência foi fruto de uma rebelião bem sucedida de escravos'”.
Uma das fotos da campanha #MaisQueImigrantes, na qual a pessoa é convidada a mostrar sua "mistura" de culturas.
Crédito: Divulgação
Por Rodrigo Borges Delfim
Qual é a sua mistura?
É dessa pergunta, que leva a pessoa a pensar nas próprias origens, que parte a mais recente campanha de conscientização sobre as migrações no Brasil e de combate à xenofobia.
A campanha #MaisQueImigrantes foi idealizada por Brenda Louise Monaro e Mariana de Almeida Francisco, estudantes de Publicidade da Faculdade Cásper Líbero, em São Paulo, em conjunto com a Equipe de Base Warmis, coletivo referência em empoderamento da mulher migrante.
“Ficamos sabendo que estavam procurando ONGs e coletivos para um trabalho para a matéria de comunicação do curso de Publicidade da Cásper Líbero, através do Facebook do professor Eric de Carvalho. Achamos interessante a proposta e pedimos para participar. Duas alunas [Mariana e Brenda] chegaram à nossa equipe e começaram a trabalhar conosco. Disso nasceu esta campanha”, explica a militante chilena Andrea Carabantes Soto, integrante da Warmis, sobre a origem da iniciativa e da parceria com as estudantes.
Qualquer pessoa é convidada a participar, mostrando sua “mistura” e usando a hashtag #MaisQueImigrantes. Quem adere convida outras pessoas a expressar cada qual suas raízes. Com isso, a ideia é mostrar que todos, direta ou indiretamente, são frutos das migrações, fenômeno que transforma as sociedades ontem, hoje e sempre.
“A hashtag fala por si só: a pessoa posta sua foto falando sua mistura, ou seja, os imigrantes são muito mais do que pensam que são, eles completam e também agregam para o país, a hashtag quebra aquele pensamento xenofóbico “estão aqui só para roubar o lugar do brasileiro” Não!! o Brasil precisa deles, eles formam o Brasil, são bem mais que imigrantes”, explica Mariana sobre a campanha.
A ideia tem sido abraçada tanto por imigrantes residentes no Brasil como brasileiros engajados na temática. As fotos são compartilhadas junto com um pequeno resumo da mistura de cada um e com. Ao mesmo tempo, a campanha mostra a ligação existente entre os brasileiros natos e os migrantes, independente da origem ou ascendência.
Nas redes sociais, pessoas de diferentes origens mostram suas “misturas” e aderem à campanha. Crédito: Montagem/Reprodução/Facebbok
“Elas captaram muito bem que para a gente é importante gerar essa ponte com a comunidade brasileira, e que o nosso nó essencial é a convergência de culturas. Elas conseguiram captar isso. Nós ficamos muito gratas pelo sensibilidade. E para nós tem sido uma grata surpresa o profissionalismo e dedicação delas”, elogia Andrea.
“Ninguém é só brasileiro, todos os brasileiros são misturas de nacionalidades que vieram para o Brasil e formaram a diversidade que hoje temos aqui. Então devemos muito aos imigrantes e é hipocrisia você falar que não gosta de imigrantes no seu país sendo que sua família é uma mistura de nacionalidades”, completa Mariana.
Lançada no último dia 3 de outubro, a campanha online vai até o próximo dia 31. Mas a data pode ser estendida, dependendo dos rumos que a ação tomar. A equipe ainda planeja organizar um evento sobre migração e saúde, conscientizando sobre os direitos básicos de saúde da mulher imigrante.
Jovens de Honduras, na América Central. Relatório da AI denuncia violência na América Central e os deslocamentos forçados que ela gera.
Crédito: Anistia Internacional
Um novo relatório divulgado na última sexta (14) pela Anistia Internacional (AI) denuncia a situação de milhares de pessoas que têm se deslocado na América Central, região que não costuma ocupar grande espaço no noticiário global.
O documento “Lar Doce Lar: O papel de Honduras, Guatemala e El Salvador na crescente crise de refugiados” avalia como os três países estão falhando ao não proteger a própria população da violência e não estabelecer um plano de proteção para as pessoas que retornam após serem deportadas de países como o México e os Estados Unidos, voltando a correr risco de vida.
“El Salvador, Guatemala e Honduras praticamente se tornaram zonas de conflito onde as vidas parecem descartáveis e milhões de pessoas vivem em constante terror de que membros de gangues ou até das forças de segurança pública possam fazer com elas ou com suas famílias”, comenta Salil Shetty, secretário-geral da Anistia Internacional. “Esses milhões de pessoas são agora os protagonistas de uma das crises de refugiados menos visível no mundo”.
Violência que desloca e ameaça
Os três países estão entre os mais violentos do mundo. A ONU já classificou El Salvador como um dos mais perigosos fora de uma zona de guerra: foram 108 homicídios por 100 mil habitantes em 2015. Em Honduras, o índice foi de 63,75, e na Guatemala, de 34,99 por 100 mil habitantes.
Os jovens são os mais afetados pela violência: mais de metade das pessoas assassinadas em El Salvador, Honduras e Guatemala em 2015 tinha idade inferior a 30 anos. Muitos jovens são forçados a entrar para gangues, enquanto as mulheres são forçadas a se relacionar com membros desses grupos armados. Além disso, sofrem sistematicamente violência sexual e outras formas de violência baseadas em gênero. Crianças também estão entre os grupos afetados pela situação.
Esse quadro de violência é o grande gerador de pedidos de asilo de cidadãos da América Central ao México, Estados Unidos e outros países, chegando a níveis que não se via desde que os conflitos na região terminaram, há décadas.
Um pedido de refúgio negado pode ter como preço, literalmente, a vida. Foi o que aconteceu com Saul, de 35 anos e pai de cinco filhos. Ele foi morto no seu país de origem, Honduras, menos de três semanas depois de ser deportado para lá, em julho 2016, quando seu pedido de asilo foi negado no México. Esta é uma das histórias presentes no relatório da Anistia Internacional.
“Esses casos ilustram bem a crescente dinâmica de uma população que migra fugindo de graves e generalizadas violações de direitos humanos e solicita refúgio com base nesse critério”, reforça Marina Motta, assessora de Direitos Humanos da Anistia Internacional no Brasil.
A Anistia Internacional não é a primeira entidade a chamar a atenção para a situação na América Central. Em fevereiro deste ano, o ACNUR (Alto Comissariado das Nações Unidas para os Refugiados) emitiu comunicado apelando às nações, em especial às da América Latina, que acolham os refugiados da América Central, especialmente os originários de El Salvador, Honduras e Guatemala, países do chamado Triângulo Norte da América Central.
Pressão internacional e papel do Brasil
A Anistia Internacional cobra de El Salvador, Honduras e Guatemala como utilizarão os U$750 milhões de dólares que receberão dos Estados Unidos como parte do “Plano da Aliança para a Prosperidade” para prestar apoio às pessoas deportadas cuja vida está em perigo. A iniciativa tem como objetivo abordar as causas da migração para conter o fluxo migratório e proteger aqueles que são deportados.
“Os programas de acolhimento dos deportados são uma piada de mau gosto. Um edifício brilhante, uma refeição quente e um banner de boas-vindas não vai manter essas pessoas a salvo dos horrores que as esperam em casa “, criticou Salil Shetty.
O relatório da Anistia aponta ainda que, na contramão de Estados Unidos e México, outros países da América Central, como Costa Rica, Panamá e Belize têm acolhido número significativo de pedidos de refúgio em comparação com a população local. E a partir desse dado, procura mostrar que países com uma economia mais desenvolvida, como o Brasil, deveriam dar mais atenção aos deslocamentos causados pela violência nos países centro-americanos.
“O Panamá é a 76ª. economia do mundo em termos de PIB bruto, tem 4 milhões de habitantes em um território menor que o estado de Pernambuco e já abriga 3.400 pessoas refugiadas; a Costa Rica é 75ª. economia mundial, tem em torno de 5 milhões de habitantes em um território um pouco maior do que o do estado do Espírito Santo e abriga 3600 pessoas refugiadas – já o Brasil é a 9ª. maior economia, sua população de 210 milhões de habitantes está amplamente espalhada em um território de dimensões continentais e, no entanto, abriga apenas 9 mil pessoas refugiadas”, pontua a organização em comunicado divulgado no Brasil junto com o relatório.
A Anistia sugere para o Brasil a extensão dos programas de vistos humanitários e de reassentamento solidário também para pessoas dos países afetados pela violência – atualmente o reassentamento é voltado apenas para colombianos que estão vivendo no Equador. Também pede que o governo brasileiro pressione Honduras, El Salvador e Guatemala para que tomem medidas para proteger suas populações retornadas.
Advocacy e mobilização no Brasil
A questão do refúgio e das migrações se tornou um dos novos campos de atuação da Anistia no exterior. E essa diretriz também vem sendo aplicada no Brasil, procurando somar esforços a outras entidades locais e internacionais que já lidam com o tema no país.
“A Anistia decide suas pautas prioritárias consultando toda a sua base de apoiadores. Na última consulta saiu que um dos temas sobre os quais as pessoas estão mais preocupadas e querem se mobilizar são os direitos das pessoas refugiadas e migrantes. Por isso, todas as seções e escritórios nacionais da AI baseados em países onde isso é uma questão importante [como o Brasil] são convidados a desenvolver uma estratégia de advocacy e mobilização local sobre o tema”, explica Marina, que é também responsável pela campanha da AI sobre os direitos das pessoas refugiadas e migrantes.
Migrantes e refugiados a caminho da Europa.
Crédito: Manu Gomez/ Fotomovimiento - 14.mar.2016
O Ministério da Justiça lançou recentemente um chamamento público para aportar até R$ 300 mil em 12 meses para até 4 projetos aprovados na área de migrações e refúgio. Ao todo, a pasta deve destinar R$ 1,2 mi para as propostas aprovadas.
Para participar do edital, entre outros pré-requisitos, as organizações precisam ter experiência prévia comprovada para realização do projeto, estar habilitadas no Sistema de Gestão de Convênios e Contratos de Repasse (SICONV) e ter pelo menos cinco anos de inscrição no CNPJ. Estas e outras condições impedem a adesão de diversas entidades que funcionam de modo informal, incluindo iniciativas tocadas há anos por imigrantes e demais agentes na sociedade civil.
As propostas apresentadas pelas entidades precisam ser encaixadas em algum destes eixos abaixo:
a) disponibilizar atendimento especializado nas áreas de assistência psicossocial ou jurídica de imigrantes, refugiados, solicitantes de refúgio e apátridas;
b) disponibilizar cursos e atividades educacionais voltadas ao aperfeiçoamento pessoal e à capacitação profissional de imigrantes, refugiados, solicitantes de refúgio e apátridas, incluindo aprendizado de língua portuguesa;
c) desenvolver ações de apoio a imigrantes, refugiados, solicitantes de refúgio e apátridas para ingresso no mercado do trabalho, integração laboral, inclusive de intermediação de mão de obra;
d) desenvolver ações de capacitação relativas a empreendedorismo para imigrantes, refugiados, solicitantes de refúgio e apátridas, em especial voltados à criação e gestão de negócios e obtenção de crédito;
e) desenvolver ações de integração de imigrantes, refugiados, solicitantes de refúgio e apátridas, por meio da arte, cultura, esporte e lazer; ou
f) desenvolver ações de acolhida e albergue de imigrantes, refugiados, solicitantes de refúgio e apátridas.
As propostas devem ser enviadas, pela internet ou por correio (via Sedex), até as 18h00 do dia 4 de novembro. O resultado definitivo é previsto para o dia 24 do mesmo mês.
Cartaz de divulgação da Feira Gastronômica dos Imigrantes, em Florianópolis.
Crédito: Divulgação
Quem vive em Florianópolis e gosta de conhecer novas culturas terá uma boa oportunidade neste final de semana. A capital catarinense vai receber a segunda edição da Feira Gastronômica de Imigrantes, na Praça Bento Silvério, região da Lagoa da Conceição.
O evento é promovido pela Associação Cultural Cachola de Bernunça e pelo Coletivo Migra Brasil, em parceria com a Feira da Lagoa e a Associação dos Comerciantes da Bacia da Lagoa. A feira conta ainda com o apoio do GAIRF (Grupo de Apoio a Imigrantes e Refugiados de Florianópolis) e outras instituições que entram com colaborações diversas. O acesso é gratuito.
Esta segunda edição conta com atrações culinárias de 11 países: Colômbia, Guiné-Bissau, Haiti, Peru, México, Timor Leste, Itália, Síria, Senegal, Marrocos e Argentina. Além do lado gastronômico (que vai contemplar também a culinária local), também estão previstas apresentações musicais e de capoeira, artesanato e atividades para celebrar o Dia da Criança – como sessão de cinema, oficina de pipa e pintura de rosto.
O objetivo do evento é aproximar socialmente as diferentes culturas representadas nas atividades, por meio da culinária e da arte. Além dessa integração, a feita também ajuda a gerar renda para os imigrantes que estão expondo seus trabalhos.
A primeira edição da feita aconteceu em julho passado, reunindo atrações culinárias de seis países, rodas de conversa sobre migrações e refúgio e exibição de curtas-metragens relacionados à temática migratória.
Coleta de doações
Além das atrações culturais, a feira também contará com pontos de coleta para doações que serão dirigidas a imigrantes e refugiados de Florianópolis e outras cidades de Santa Catarina que estejam mais necessitados:
Alimentos não perecíveis (arroz, feijão, macarrão, farinha, açúcar, leite em pó, etc);
Roupas adultas e infantis (em bom estado);
Produtos de higiene, fraldas e absorventes.
2ª Feira Gastronômica dos Imigrantes – Florianópolis
Data e hora: 16 de outubro de 2016, das 12h às 20h
Local: Praça Bento Silvério – Lagoa da Conceição – Florianópolis (SC)
Entrada: gratuita
Informações: evento no Facebook
Intervenção artística do Visto Permanente sobre o FSMM, em São Paulo. Coletivo dará oficina audiovisual focada para imigrantes.
Crédito: Visto Permanente
O coletivo Visto Permanente, que faz o registro audiovisual das culturas migrantes de São Paulo, vai começar um período de formação que será marcado pela transmissão e partilha de conhecimento técnico básico de audiovisual.
De acordo com o Visto, a chamada Oficina Popular de Audiovisual Imigrante terá como foco a temática migratória e será dirigida especialmente para imigrantes, mas acima de tudo por uma educação para a imagem e para a descolonização do olhar. Obras audiovisuais serão feitas ao final da oficina, a partir desse conhecimento adquirido.
As inscrições para a Oficina Popular de Audiovisual Imigrante vão até 28 de outubro, por meio do formulário disponível neste link. Os encontros vão de 30 de outubro a 4 de dezembro, sempre aos domingos, no Tendal da Lapa, na zona oeste de São Paulo.
Oficina Popular de Audiovisual Imigrante
Inscrições: 10 de outubro até dia 28 de outubro, através do formulário disponível neste link
Data das aulas: 30 de outubro até dia 04 de dezembro.
Horário: de aula: das 14h ás 18h.
Local: Espaço Cultural Tendal da Lapa – R. Constança, 72 – Lapa
Sala: 06
Vagas: 20 pessoas
Informações: e-mail acervovivo.sp@gmail.com
Padre Paolo Parise, da Missão Paz, foi um dos presentes ao evento.
Crédito: UNISAL São Paulo/Santa Terezinha
Por Fernando Mazer
Especial para o MigraMundo
Entre os dias 28 a 30 de setembro de 2016 aconteceu o II Congresso Internacional Doutrina Social da Igreja: A Doutrina Social da Igreja o Cuidado Misericordioso dos Mais Frágeis, realizado no UNISAL – Unidade São Paulo/Santa Terezinha, em parceria com a PUC-SP.
Com o lema “Não nos façamos de distraídos! Há muita cumplicidade” (Francisco, Evangelii Gaudium, 211) estudantes de teologia e pesquisadores discutiram sobre manipulação ideológica da comunicação, migração e tráfico de pessoas. O congresso contou com a presença de 450 participantes e com palestrantes de Brasil, Chile, Colômbia, Haiti, México, Espanha e Estados Unidos.
“O principio fundamental da Doutrina Social da Igreja é a defesa da dignidade humana e de seus direitos inalienáveis sempre na perspectiva teológica de que todo ser humano é feito a imagem e semelhança do Deus que professamos”, apontou Rosana Manzini, Diretora Operacional do UNISAL – São Paulo, coordenadora do Congresso.
Evento ocorreu em São Paulo e debateu manipulação ideológica da comunicação, migração e tráfico de pessoas. Crédito: UNISAL São Paulo/Santa Terezinha
Bispo de Yucatan (México) e membro do CELAM, Dom Gustavo Rodrígues abriu o ciclo de palestras falando sobre as Urgências eclesiais segundo o papa Francisco. Ele falou sobre a preocupação do papa com a violação da dignidade humana e a negação de seus direitos elementares.
No segundo dia, Susana Nuin Nuñes, diretora da Escola Social do Centro Bíblico Teológico e Pastoral para a América Latina falou sobre ideologia midiática. Professores da PUC – SP Alex Villas Boas e Fernando Altemeyer Junior participaram da mesa-redonda que discutiu a manipulação ideológica da comunicação.
A Professora Susana destacou a importância das mídias alternativas ante o monopólio das informações por parte das grandes mídias. O professor Alex, através da teoria de Inconsciente Coletivo de Jameson e a função geral da ideologia de Paul Ricoeur mostrou como é fácil manipular as informações através das mídias. Quando se acha que tem a opinião crítica formada, na verdade a pessoa é formada por uma opinião que é fruto de uma ideologia que está sendo lançada.
A tarde foi tratado o tema migração que contou com palestras do padre Paolo Parise, da Missão Paz – São Paulo, que mostrou dados estatísticos da migração no mundo. Outra mesa-redonda, com o tema “Migração: um escândalo mundial”, contou com as participações da professora Márcia Maria Cabreira Monteiro de Souza, da PUC-SP, e da Diretora do Instituto Haitiano de Doutrina Social Cristã, Anis Deiby Valencia.
Padre Paolo Parise, da Missão Paz, foi um dos presentes ao evento. Crédito: UNISAL São Paulo/Santa Terezinha
No terceiro dia o consultor junto à ONU para questões de pobreza e tráfico humano, padre Thomas Brennan falou sobre o tráfico de pessoas. Guilhermo Sandoval, membro do CELAM – Santiago do Chile falou sobre trabalho escravo através de uma videoconferência. Durante o evento alunos e professores das universidades fizeram comunicações sobre outros temas relacionados à Doutrina Social da Igreja.
Balanço do evento
O Reitor do UNISAL – São Paulo, padre Ronaldo Zacharias, encerrou o Congresso refletindo a importância dos temas apresentados. “Não é possível estudar teologia sem enfrentar as ondas bravias e impetuosas que provêm dos desafios da realidade. Imaginar-se num barco que desliza suavemente sobre a calmaria das águas de um lago é correr o risco de naufragar no silêncio da Insignificância”.
Para o aluno do 3º ano de Teologia do UNISAL, José Rodolfo Galvão o congresso tocou em temas importantes para a sociedade e a Igreja. “Os temas tratados tocaram no cerne da vulnerabilidade de nossa sociedade, e por isso mesmo, não podem ser deixados de lado pela Igreja, que é a presença de Cristo na humanidade… Para sermos fieis a missão que recebemos do Senhor devemos cuidar dos mais frágeis, defender aqueles que mais necessitam, tocar a vida dos mais pobres, como nosso Mestre o fez… Caso contrário, corremos o risco de nos fecharmos nas nossas igrejas… de tornarmos nossa fé algo insignificante… É preciso gerar vida por onde passarmos, onde estivermos, e é preciso que a Igreja esteja nesses lugares, ao lado dos mais necessitados”.
Para Anis Deiby Valencia, colombiana radicada no Haiti, o evento é uma excelente ideia porque permite trocar experiências sobre temas da atualidade. “Desta vez tratamos do tema da imigração, trafico de pessoas e trabalho escravo que são temas da atualidade e que nos pediu pessoalmente o papa num encontro da RedeLapsi tratá-los, porque essa é uma ferida grande que temos na Igreja. Essa é uma resposta. O mais importante depois do congresso são as ideias que surgiram e que devem ser aplicadas porque não se trata apenas de reflexionar, mas de um trabalho prático, compartilhar com outras pessoas, de ver como o tema se trata em diferentes lugares e as respostas que estão dando que motivam a um continuar o trabalho”.